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Diarios del teletrabajo 4: dieta informativa

23 marzo 2020 Diarios del teletrabajo


Nos dicen estos días que cuidemos la dieta, que ante la reducción obligada de la actividad física, intentemos adaptar lo que comemos a la situación de excepción que vivimos.  Resulta muy tentador, dejarse llevar por uno de los pocos placeres que podemos darnos durante el confinamiento: la comida. Hoy leíamos que la venta de cerveza ha subido un 78% desde que se declaró el estado de alarma. No sé cuál será el dato de ventas de fuet o de patatas fritas, pero no me sorprendería si es algo parecido. Y no, no lo vamos a solucionar con el limitado ejercicio casero, por más que se multipliquen las apps de fitness ni de que RTVE suba a la web los vídeos de Eva Nasarre. La clave está en controlar lo que comemos. En no dejarnos llevar por la ansiedad y llevarnos a la boca todo lo que tenemos a mano. En definitiva, se trata de no empacharse. Y con la información pasa exactamente lo mismo.

Repetimos una y otra vez (normal, es el mito fundacional del periodismo) el mantra de  «la sociedad tiene que estar informada». Y, a simple vista, es difícil no estar de acuerdo con esta afirmación. La realidad, sin embargo, es bastante más compleja y más en una situación tan particular como la que nos ha sorprendido estos días. La magnitud del reto colectivo que enfrentamos no es excusa para el sensacionalismo ni para saturar de información a unos ciudadanos vulnerables que viven la que probablemente sea la mayor disrupción  desde la II Guerra Mundial. ¿Informar? Sí, por supuesto, pero siempre sin perder de vista para qué lo hacemos. La información debe servir para que los ciudadanos entiendan la importancia de respetar las medidas impuestas (más allá de que disientan aquí o allá), nunca para generarles una ansiedad que les corroa por dentro. Quien piense que todo esta perdido difícilmente aceptará las restricción alguna. El apocalipsis es nihilista por naturaleza. Ya habrá tiempo para ajustar cuentas con la propia profesión y para cuestionar el papel que han jugado los medios de comunicación en esta crisis. No tiene sentido sobreactuar, darse golpes de pecho y proclamar a los cuatro vientos la importancia de la prensa, como si montando una escena se fuera a olvidar nuestra incapacidad colectiva para calibrar la magnitud de la amenaza y prever que no era un problema ajeno (ni de China ni de Italia). Quienes más gritan «os lo dije» son los que no lo dijeron. No es que el periodismo sea el principal culpable de lo que está pasando, pero no está de más taparse para no hacer el ridículo. Ayudemos en la medida de lo posible y después tocará repensar nuestro papel en la sociedad del mañana. El cambio está a la vuelta de la esquina y no vale seguir repitiendo frases que elevamos a la categoría de axiomas y no son más que baratos clichés. La reinvención es obligatoria. Eso y dejar de ponerle la etiqueta de «periodismo» a lo que no es más que entretenimiento pretencioso.

Volviendo a lo cotidiano, hoy ha tocado día de compra. Ha sido Phoebe la encargada de ir al super y esperar la cola de rigor. Yo me aturullo en los supermercados de normal, como para comprar en estado de Alarma. No habíamos hecho ninguna compra desde el jueves previo a la declaración del estado de alarma.  Una compra para llenar la despensa y tratar de salir de casa lo menos posible.

Lo más importante de la jornada es que hemos empezado a hacer ejercicio con un plan definido. Hasta ahora solo habían sido algunos momentos de crossfit casero. Hemos empezado movidos por la culpabilidad provocada por el pequeño capricho que nos hemos dado en el balcón y que podéis ver en la foto que ilustra este artículo.Después de consultar webs con nombres loquísimos nos hemos quedado con un plan de la revista  Women´s Health que promete resultados asombrosos con solo 20 minutos diarios durante 30 días. Lo mismo después de esto doy el salto a la tele. El comienzo ha sido duro. Maldito confinamiento, yo antes era un atleta. Tendré que salir al balcón a quejarme. Kizkur no terminaba de entender por qué estaban en el suelo haciendo la croqueta. A aprovechado para llenarnos de lametazos. Hasta su reacción extrañada nos ha recordado que tenemos que hacer más deporte.

Eso sí, el deporte sigue siendo protagonista en casa. Me las estoy arreglando para ver todas las etapas míticas que está emitiendo TDP estos días. Por eso, hoy os dejo con este temazo ciclista de Ángel Stanich. Bihar arte.

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