Ahora en Radio Popular
Santa Misa
Inicio
  • Inicio
  • Diarios del teletrabajo 5: se van acabando los chistes

Diarios del teletrabajo 5: se van acabando los chistes

24 marzo 2020 Diarios del teletrabajo


A mí todo esto de la pandemia y el apocalipsis de baja intensidad me pilló en uno de esos constantes procesos de rebranding en los que se ha convertido la vida de los trabajadores del siglo XXI.  De la misma manera que las cabras han bajado del monte ahora que tenemos las calles vacías (bueno, lo he visto en Twitter, yo qué sé) yo estaba viendo que para encontrar mi hueco tenía que hacer cosas diferentes. Por eso, y por mi hastío con la profesión (soy un policía quemado a punto de jubilarse, de los de las pelis, atrapado en el cuerpo de un veinteañero enjuto), empezaba a verme más como un colaborador que como un periodista. Pensaba más en rematar con alguna gracieta . En definitiva, ejercía de alivio cómico. Digo esto  no como excusa  sino para contextualizar la autocrítica de ayer. Porque a veces, cuando me acecha la vocación con nocturnidad y alevosía, como un fantasma del pasado, siento remordimientos por no haber aportado nada relevante sobre la que se nos venía encima. Eso sí, tiré algunos chistes muy buenos, uno que tuvo mucho éxito sobre tinder y las esquelas. Y me dediqué a probar material para un monólogo que estaba escribiendo (para un concurso de otra emisora al que no llegué a tiempo). Incluse me compré un libro de escritura de comedia  para buscar una nueva carrera. Nótese cómo verá un servidor el futuro del periodismo para buscar una carrera en la comedia.

Por eso, durante los primeros compases del estado de alarma me lancé a twitter con ánimo chistoso, soñando con convertirme en un tuitstar coronavírico.  A pesar de que me salieron algunos de los tuits más chistosos desde que estoy en esta red social (me cree una cuenta cuando Armstrong empezó a promocionarla) el buen humor se me ha ido disipando poco a poco. Y es que el confinamiento pasa factura. Aunque pertenezco al estigmatizado grupo de paseadores de perros, estoy teletrabajando (de ahí que escriba este blog) y apenas piso la calle. Eso hace que la relación con la casa cambie. Es una extraña mezcla de claustrofobia, la casa se te hace minúscula. y agorafobia, porque las noticias que llegan desde el exterior te empujan a quedarte «protegido».  Lo preocupante no es tanto el confinamiento en sí mismo sino las pobres expectativas que ofrece el escenario post COVID-19. No es fácil vivir cuando tu estilo de vida está en entredicho.

Lo bueno de todas esta situación es que te da mucho tiempo. Hice acopio de videojuegos pero apenas los he tocado. Antes de que estallara todo esto, jugaba todas las noches al FIFA. Estaba a tope de dificultad con mi Bayern (un equipo al que tengo mucho aprecio a pesar de ser el Madrid bávaro) invicto en Bundesliga. Y disfrutando con los progresos de mi «compatriota» Alphonso Davies. Justo cuando esto comenzaba mi temporada llegó a las fechas actuales. Y desde entonces he sido incapaz de jugar ni un minuto más. Me causa ansiedad recrear partidos que se han suspendido y que no sé si se llegarán a jugar. Me he refugiado, como decía el otro día, en la nostalgia. Juego partidos de equipos clásicos en el NBA 2K. El pasado es más reconfortante que nuestro incierto futuro. Romantización vs Catastrofismo.

Me he encerrado en las lecturas y ya han caido varios coronalibros.  Desde que esto empezó he terminado cuatro libros. Lo sexual es político (y jurídico), de Pablo de Lora, una lectura muy estimulante sobre un tema  actual (al menos hasta hace dos semanas) y controvertido, un poco de novela negra islandesa de la mano de Arnaldur Indridason y su Naturaleza Hostil, que ni de lejos me ha gustado tanto como su fantástica Bettý, y dos biografías, la de Eddy Merckx que ya comenté por aquí y Arvydas Sabonis. El zar lituano,dónde el periodista Antonio Gil . Sigo intentando mejorar mi conocimiento del baloncesto, un deporte al que siempre he sido aficionado pero con el que tengo algunas carencias. Por eso, estoy degustando diariamente Gure Basket Bizkaia, el maravilloso podcast que nos está regalando nuestro compañero José Luis  Blanco. Un repaso a la historia de Bilbao Basket que me ha llevado a esas maravillosas tardes de viernes en La Casilla, cuando el rojo era nuestro color.

Ahora mismo estoy enfrascado en una lectura que en su momento tuve que abandonar por cosas más urgentes. En Trudeaumania el profesor de Carleton (el alma mater de mi prometida) Paul Litt analiza la figura de Pierre Elliot Trudeau, padre del actual primer ministro, una figura política pop equiparable a lo que fue Kennedy al sur de la frontera.  Trata temas que me apasionan como la construcción de identidades nacionales y el peso que la cultura pop tiene en la actividad política. Y, por otra parte, en estos tiempos tan convulsos, uno no deja de pensar que acumular conocimiento sobre ese país puede ser muy útil por si tenemos que irnos a hacer las Américas como han hecho otras tantas generaciones en este pueblo.

Hoy escribo esto antes de la rutina de ejercicios de la Women’s Health, no sea que después no pueda ni teclear.

Fuerza y solidaridad para todos los que sufren en estos tiempos convulsos. Juntos somos más fuertes. Bihar arte.

 


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies