Bizkaia

"La futura ley de residuos deja sensaciones agridulces porque se queda corta y llega tarde" Julio Barea, Greenpeace

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La sensación  que ha dejado en Greepeace el anteproyecto de la nueva ley de residuos ha sido agridulce. Era el momento de recuperar algunas directivas que estaban atrasadas como la de residuos de 2018 oó la de Eliminación de Plásticos de un solo uso de 2019. El problema es que la ley se limita a esta transposición y no va más allá. Se podía haber aprovechado, como señala Julio Barea, responsable de la campaña de residuos, a plantear una ley más ambiciosa que realmente se enfocara a la economía circular. Es de nuevo una oportunidad perdida porque, señala,»estamos ahora mismo con una ley de residuos de 2011 que puede ser mejorada y que va a ser solo tibiamente mejorada y escasamente vamos a poder ver esos resultados en un corto plazo de tiempo».
No obstante, valora que se incluya en el anteproyecto la responsabilidad compartida entre el productor del producto y el gestor del residuo, que antes quedaba en manos del último eslabón de la cadena, lo que provocaba «desbarajustes y descontrol».
También celebra que «por fin» se fijan tasas para la reducción de residuos aunque sean «bastante laxas» y queden en apenas un 15 por ciento de la generación de residuos en 2030 respecto a 2010. Barea sostiene que lo que se va a recaudar es una cantidad mínima que no va a desincentivar ni el uso ni la compra ni la utilización de este tipo de productos de usar y tirar, por lo que espera que este aspecto se pueda modificar y mejorar.
Por último echa en falta objetivos claros en la reutilización que es «clave» antes del reciclado y lamenta que de nuevo se permita la incineración de residuos, algo que les «preocupa bastante» y confía que en la tramitación parlamentaria se pueda introducir el sistema de retorno y devolución de envases (SDDR).