Con la vista puesta en la Supercopa

Otra oportunidad perdida

Los leones dan un paso atrás en su lucha por acercarse a los puestos europeos
El Athletic desperdicia una gran oportunidad en el partido contra el Deportivo Alavés en Mendizorroza / Athletic Club

«El ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra» decía el ingeniero Nestor Roulet. Una máxima que podemos aplicar al Athletic cuando se enfrenta a los equipos que ocupan plazas de descenso. Una victoria en los últimos 10 partidos contra estos equipos. Una efectividad del 10%. Todo dicho. En este tipo de duelos es donde se sella el billete continental. Todos sabemos que este equipo siempre da la cara contra los gallitos de la competición. Suele dar buena imagen y rascar algo, pero recordemos que ante Real Madrid -los dos partidos- Barca, Atlético de Madrid y Sevilla ha sumado 2 puntos de 15. Coincidimos que mereció más, pero las matemáticas no engañan. La clave europea pasa por ganar a los que tienes por debajo en la clasificación.

Intensidad

Al terminar el partido de Mendizorroza, Marcelino y Dani García coincidían en que faltó ganar duelos individuales sobre el césped. Dicho de otra manera, faltó intensidad, además de otras cosas por supuesto. No podemos quitar méritos al conjunto de Mendilibar, que se jugaba la vida en descenso, pero lo cierto es que el cuadro babazorro acumulaba 10 jornadas sin dejar la puerta a 0. Al Athletic siempre hay que exigirle energía, porque sin ella, se vuelve un equipo vulgar. No se puede achacar faltar de frescura porque solo repitieron dos jugadores con respecto a la copa. La explicación pasa por el buen trabajo del rival y las carencias rojiblancas en ese nivel. Quizá la cercanía de la Supercopa pudo restar algo de protagonismo al derbi en la cabeza de los jugadores. Sólo ellos lo saben.

Baja importante

Marcelino no podrá contar con Unai Vencedor durante algunas semanas. Se cae de los elegidos por lesión para defender el título de la Supercopa en Arabia Saudí. Además de ser un titular indiscutible para el entrenador de Careñes, se encontraba en su mejor momento de la temporada. A todos se nos encogió el corazón verle llorar en el banquillo del campo vitoriano. Enseguida se dio cuenta que no podría participar del gran evento de la Federación Española de Fútbol.  Adversidades que todo futbolista debe superar para hacerse más fuerte, aunque seguro que «Iturri» no lo ve así ahora mismo. Una pena.

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