La vida privada de los jugadores

A los jugadores hay que exigirles en el césped, no en sus días libres o vacaciones
Jugadores del Athletic durante una celebración privada / Instagram de Aymeric Laporte

El debate sobre la vida privada de los jugadores no es nuevo. Es cíclico. Surge, especialmente, cuando el equipo atraviesa por un mal momento deportivo. Igual que ocurre con la filosofía del club. La cuestión es que ahora las redes sociales son un gran altavoz. Amplifican las críticas sean o no razonables. Ahora vuelve a la palestra Iker Muniain por haber acudido a la feria de abril de Sevilla en sus días libres. Increíble, pero cierto.

No entiendo las críticas. Cada uno tiene derecho a disponer de su tiempo libre como quiera y pueda. Dentro de un límite razonable obviamente. No veo ningún problema en coger un avión y disfrutar del ambiente de la feria si le gusta. No seamos más papistas que el Papa. Lo que sí debemos hacer es exigirle en el campo. Ahí si. Lo otro es puro sensacionalismo que ojalá no cale ente los Athleticzales.

Del puro a la feria

Cuando el equipo se alejaba de la posibilidad de jugar Europa, muchos aficionados y oyentes repetían una y otra vez aquello de las famosas vacaciones en Ibiza. En este punto quiero recordar que los jugadores, acaben como acaben en la tabla, van a tener prácticamente el mismo periodo de asueto para ir a las Baleares o a donde deseen. Nos nos volvamos locos con eso. Si el equipo se deja llevar, lo criticaremos, pero no será por las vacaciones.

El último episodio polémico, que tuvo mucha más trascendencia mediática, fue el de la fotografía de Muniain fumándose un puro el pasado verano en Ibiza. Algo que hubiera hecho el mismo Dani García como recordó en su última rueda de prensa porque hay que saber diferenciar entre época de competición y vacaciones. Aquella imagen veraniega no me gustó, no porque fuera a afectar a su rendimiento, sino porque no me parece edificante que el capitán del Athletic de ese ejemplo. Sólo por eso. Lo de acudir a Sevilla me parece igual de natural que pasar el día en Bermeo o Iruña.

En una cosa tenía razón el de la Txantrea. Si hubieran ganado alguna final de copa, los aficionados hubieran hecho cola por encenderle el habano. Los jugadores veteranos, los que ganaron ligas, decían que cuando ganaban salían a celebrarlo tomando unas cervezas porque además les invitaba la gente y la semana que perdían se las tomaban en casa para evitar mal entendidos. Eran otros tiempos.

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