El sector energético en Euskadi vive una transformación acelerada gracias al autoconsumo, que ha registrado un crecimiento del 30% en apenas ocho meses. Este impulso, detectado desde el lanzamiento del Programa de Ayudas del Gobierno Vasco el pasado mayo, tiene a la industria como su principal motor, ya que este sector acapara el 55% de la nueva potencia instalada en el territorio.
Inversión millonaria para la industria vasca
El despliegue de estas infraestructuras ha sido posible gracias a la gestión del Ente Vasco de la Energía (EVE), cuyas ayudas han movilizado una inversión total cercana a los 100 millones de euros. Hasta la fecha, se han aprobado 44 MW de potencia, una cifra que los expertos comparan con la capacidad que tendrá el futuro Parque Eólico de Labraza.
Desde el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad subrayan que este avance no solo mejora la sostenibilidad, sino que blinda la competitividad de las empresas. Las pequeñas empresas pueden acceder a subvenciones directas de hasta el 45% de la inversión, mientras que las grandes compañías cuentan con una media del 25%. A estos incentivos se suma, de forma generalizada, una deducción fiscal del 35%.
Un impacto equivalente a miles de hogares
La energía limpia generada mediante estas instalaciones permitirá cubrir el consumo eléctrico de unos 17.000 hogares vascos. En términos medioambientales, este cambio supone dejar de emitir 14.000 toneladas de CO2 cada año, alineándose con los objetivos del Plan de Industria – Euskadi 2030, que aspira a sumar 550 MW renovables para el año 2028.
El consejero Mikel Jauregi ha puesto en valor el compromiso del tejido empresarial con la descarbonización. Según el titular de Industria, el autoconsumo ofrece un alivio inmediato en la factura energética al eliminar cargos y peajes en la energía generada y consumida en la propia planta, lo que supone un alivio financiero crucial para las pymes.
El almacenamiento como eje estratégico
La evolución del sector en el País Vasco es notable si se observa la perspectiva histórica. De los testimoniales 7 MW que existían a finales de 2020 se ha pasado a los 192 MW al cierre de 2025. Actualmente, operan en nuestra comunidad más de 8.000 instalaciones activas, consolidando el modelo de generación distribuida.
Además de las placas solares, el programa pone el foco en el almacenamiento energético. Se han subvencionado ya 30 MWh de capacidad en baterías, lo que permite duplicar la infraestructura actual. Este avance es fundamental para gestionar la energía de forma eficiente, permitiendo que tanto hogares como industrias guarden el excedente eléctrico para utilizarlo en los momentos de mayor demanda.