El Athletic debe olvidar la Champions y pasar página después de caer con las botas puestas ante el Sporting CP en San Mamés. Al margen de la Copa, que llegará el próximo miércoles, toca centrarse en La Liga que, como dice Ernesto Valverde, es «lo que nos da de comer».
A tres puntos del descenso cualquier partido se convierte en una final para evitar meterse en problemas. Los leones tienen por delante enfrentamientos contra rivales que ahora mismo pelean en el mismo vagón de cola que tú: Real Sociedad, Levante, Oviedo y Elche. Auténticas finales comenzando por el derbi que siempre supone un aliciente extra.
Con la flecha para arriba
La Real Sociedad llegará a La Catedral en el mejor momento de la temporada después de sumar tres victorias consecutivas. La llegada de Matarazzo ha reactivado a un equipo que parecía hundido y ahora aspira a la lucha por Europa, aunque solo les separe tres puntos de los zurigorris.
La escuadra de Valverde llega con un gran desgaste físico por el esfuerzo baldío realizado en la Liga de Campeones, pero con algunos brotes verdes a tenor de lo visto ante los lusos. La recuperación de jugadores clave, como Oihan Sancet, pueden marcar los últimos meses de campeonato, si bien es cierto que el navarro no pudo terminar el último choque por molestias y es duda para el domingo.
Los tres motivos para creer en la victoria rojiblanca
A expensas de ver a cuantos jugadores recupera Txingurri para el derbi, los aficionados rojiblancos pueden creer en la victoria de su equipo amparándose en tres argumentos clave. El primero es la necesidad. En este tipo de partidos, el equipo que suele llegar más apurado tiene más opciones de llevarse los puntos. La necesidad se convierte en virtud, o al menos eso dice el refrán.
Segundo, el factor campo. En los derbis la condición de local suele marcar mucho el devenir de los partidos. No es una ciencia exacta por supuesto, pero hay una tendencia muy marcada. Sirva como ejemplo que las cuatro últimas visitas de los vecinos a Bilbao, se saldaron con triunfo local. Pasa también a la inversa, en Anoeta son ya nueve años sin ganar con apenas tres empates. El público es un factor diferencial.
Y tercero y más controvertido, la calidad de la plantilla. No dudo que la Real tenga buen equipo y buenos jugadores, con un Oyarzabal que vuelve a guiarles, pero en términos generales hay más calidad en los locales que en los visitantes. Por algo el Athletic ha disputado la Champions este curso mientras la Real ha visto las competiciones continentales desde el sofá.