No tengo claro que va a pasar en las últimas nueve jornadas de liga porque el equipo ha demostrado ser muy irregular, pero ahora mismo los leones están a tres puntos de Europa y a seis del quinto puesto que bien podría suponer plaza de Champions. Un sinsentido si pensamos fríamente como ha ido el curso.
Ernesto Valverde es un técnico muy inteligente y ha sabido gestionar muy bien los tiempos para facilitar el trabajo al club y evitar un debate estéril en torno a su figura. La gran mayoría intuíamos que esta iba a ser su última campaña, pero el anuncio de su salida libera la olla a presión en la que se estaba convirtiendo el día a día del equipo.
Cambio de foco
El anuncio de la marcha de Valverde parece haber activado a la plantilla y al público. Sabiendo que ‘Txingurri’ no seguirá, la lupa se posa en los jugadores que si van a continuar la temporada que viene. Ya no vale esconderse detrás del entrenador. Toca dar la cara para no quedar en evidencia.
Si nadie decide discutirle la presidencia a Jon Uriarte, la única distracción será pensar en el futuro inquilino del banquillo de San Mamés. El que llegue igual no quiere competición continental para poder trabajar con tiempo su método, pero Valverde quiere marcharse por todo lo alto dejando un buen sabor de boca.
Pase lo que pase, se marcha una leyenda del Athletic y espero que en el último partido sea reconocido como tal por parte de la grada.