La ciudad de Bilbao ha amanecido este lunes bajo una intensa presión social debido a las movilizaciones protagonizadas por la plantilla de Tubos Reunidos. En el marco de una nueva jornada de huelga, los trabajadores han trasladado su malestar a las calles de la capital vizcaína, llevando a cabo diversas sentadas y cortes de tráfico que han alterado significativamente el ritmo habitual de la ciudad. Esta acción de protesta coincide con una fecha crítica para el futuro de la compañía: el último día del periodo de consultas del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que la dirección pretende aplicar sobre un total de 301 empleados.
Crónica de una mañana de movilizaciones y bloqueos estratégicos
La jornada de protesta comenzó a las ocho de la mañana en las inmediaciones del Palacio Euskalduna, lugar elegido para las reuniones definitivas entre los representantes de los trabajadores y la dirección de la empresa. Desde este punto neurálgico, la plantilla inició una manifestación que recorrió la calle Sabino Arana hasta alcanzar la zona de la Escuela de Ingenieros, para posteriormente regresar al punto de partida. Durante este trayecto, los manifestantes realizaron sentadas intermitentes en arterias fundamentales para el tráfico bilbaíno, como la Avenida Zunzunegi y la Plaza del Sagrado Corazón, provocando importantes retenciones y afecciones en el transporte público y privado.
Presión ante las instituciones y el fin del periodo de consultas
Tras la primera marcha, el colectivo de trabajadores no cesó en sus demandas y dio inicio a una segunda manifestación con un marcado carácter institucional. El recorrido partió nuevamente desde el Palacio Euskalduna con destino a la SPRI (Agencia Vasca de Desarrollo Empresarial), realizando una parada significativa frente a la sede del Gobierno Vasco. Con estas paradas estratégicas, los empleados buscan visibilizar un conflicto que amenaza la estabilidad económica de cientos de familias y exigir una mediación política activa que frene los despidos previstos en un momento de máxima incertidumbre para el sector industrial.