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Bad Bunny desata la locura

Arranca en Madrid su residencia de diez conciertos con un show de tres horas, Myke Towers como invitado y Puerto Rico como gran protagonista
Bad Bunny desata la locura
Bad Bunny / Europapress
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Bad Bunny ha convertido Madrid en una extensión de Puerto Rico durante la primera noche de su residencia en el Riyadh Air Metropolitano. El artista puertorriqueño ha ofrecido un concierto de casi tres horas ante un público entregado, en el primero de los diez conciertos previstos en la capital.

La noche ha tenido como invitado especial a Myke Towers y ha contado con una canción exclusiva para este primer show madrileño: Adivino. Bad Bunny ha regresado así a Madrid con una puesta en escena marcada por la estética de su último disco, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, y por una reivindicación constante de sus raíces.

Un regreso esperado a Madrid

Nada más comenzar, Bad Bunny ha saludado al público recordando el tiempo transcurrido desde su última actuación en la ciudad. El cantante ha reconocido que echaba de menos la energía del público madrileño y ha pedido a los asistentes que le recordaran “cómo era Madrid”.

La espera se ha notado desde antes del inicio del concierto. Con más de 30 grados a las ocho de la tarde, miles de seguidores han llegado al estadio con gorras, sombreros, camisetas de Puerto Rico y las falsas cámaras de fotos repartidas en los accesos al recinto. La estética del álbum ha empezado a vivirse incluso antes de que sonara la primera canción.

Tres horas y 33 canciones

El espectáculo ha reunido un repertorio de 33 canciones. Bad Bunny ha repasado buena parte de DeBÍ TiRAR MáS FOToS, el disco que inspira la escenografía de esta gira, pero también ha incluido algunos de los temas que le han dado proyección internacional en trabajos anteriores como YHLQMDLG.

Aunque el orden de las canciones se mantiene respecto a otros conciertos, el artista reserva una sorpresa exclusiva para cada ciudad. En esta primera noche en Madrid, ese momento ha llegado con Adivino, interpretada junto a Myke Towers, uno de los puntos más celebrados de la velada.

Puerto Rico como escenario

La puesta en escena ha funcionado como un homenaje permanente a la isla. El sapo concho, especie endémica de Puerto Rico, la casita inspirada en una vivienda real de Humacao y la presencia de elementos tradicionales han convertido el concierto en un viaje simbólico al país del artista.

Uno de los espacios centrales ha sido la casita, un escenario secundario de casi 13 metros de ancho que reproduce una vivienda tradicional del campo puertorriqueño. Desde allí, Bad Bunny ha interpretado algunos de los temas más ligados a su tierra, como Velda, y ha reforzado el vínculo emocional con el público.

Invitados en la casita

La casita también ha servido como punto de encuentro para invitados y seguidores. En esta primera noche han pasado por ese espacio las actrices Ana de Armas y Ester Expósito, además de los futbolistas del Rayo Vallecano Sergio Camello e Isi Palazón.

Entre el público también se ha visto a rostros conocidos como Mvrk, María León, Chiara Ferragni y Clara Galle. La residencia madrileña ha arrancado así con un ambiente de gran cita musical y social.

Una fiesta de perreo y cultura latina

Uno de los momentos más cercanos ha llegado cuando Bad Bunny ha invitado a cuatro fans a gritar el reivindicativo y festivo “Acho PR es otra cosa”. Después han sonado VOY A LLeVARTE PA PR, Me porto bonito, No me conoce y Bichiyal, ya con el artista situado en el terrado de la casita.

Antes, el puertorriqueño ha dedicado cerca de 15 minutos a saludar a los seguidores situados en primera línea de pista. También ha agradecido el cariño recibido tras años sin actuar en Madrid y ha destacado que el público le haya permitido regresar con su música, su esencia y su cultura.

El cierre ha llegado con una explosión de reguetón, euforia latina y fuegos artificiales sobre el Metropolitano. Bad Bunny ha despedido la primera noche de su residencia con una frase que resume el espíritu del concierto: “Que viva el perreo”.

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