La evolución de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en Euskadi sigue mostrando una tendencia preocupante que exige una reformulación de las estrategias de salud pública. Según los últimos datos epidemiológicos consolidados, el año cerró con 95 nuevos diagnósticos de VIH en el territorio, un reflejo de que el virus continúa circulando de manera activa, afectando de forma desproporcionada a la población masculina.
El perfil mayoritario de los nuevos diagnósticos de VIH corresponde en un 80% a hombres, concentrándose la franja de mayor afectación entre los 30 y los 39 años, con una media de edad situada en los 39 años. No obstante, más allá del volumen de casos, la principal alarma entre los profesionales sanitarios y las entidades comunitarias radica en el elevado porcentaje de diagnóstico tardío.
El peligro silencioso del diagnóstico tardío
Un diagnóstico se considera tardío cuando la persona acude al sistema sanitario en una fase avanzada de la infección o manifestando ya síntomas de una infección aguda. Se estima que una parte de los afectados ha convivido con el virus entre 5 y 10 años sin haberse realizado ninguna prueba. El desconocimiento del propio estado serológico durante años no solo compromete la salud inmunológica del paciente, sino que mantiene una cadena de transmisión comunitaria invisible mediante relaciones sexuales no protegidas.
Radiografía de las ITS: Clamidia, Gonococo y Sífilis al alza
El panorama se complejiza al observar el resto de las infecciones de transmisión sexual, cuyas tasas por cada 100.000 habitantes evidencian que el uso sistemático de barreras de protección se ha relajado, especialmente en las prácticas de los grupos de menor edad:
- Clamidia: Supera los 3.000 casos anuales (tasa de 139 por cada 100.000 habitantes). Afecta a hombres y mujeres por igual, concentrándose especialmente entre los 20 y los 25 años.
- Gonococo: Registra 1.800 casos (tasa de 83 por cada 100.000 habitantes), con un claro predominio masculino y edades entre los 25 y los 34 años.
- Sífilis: Se detectaron 345 casos (tasa de 15 por cada 100.000 habitantes), afectando de forma muy mayoritaria a hombres de entre 25 y 45 años.
Prevención combinada y el impacto de la PrEP
Osakidetza y las redes del tercer sector defienden un modelo de prevención combinada. Este enfoque ya no se limita únicamente al uso del preservativo, sino que integra herramientas biomédicas adaptadas al riesgo y a las conductas de cada individuo, como la vacunación y la PrEP . La implantación de la PrEP ha experimentado un crecimiento exponencial en el territorio, expandiéndose desde apenas 200 usuarios en 2020 hasta superar los 1.700 beneficiarios activos.
Asimismo, la evidencia científica actual avala de forma categórica el principio de Indetectable = Intransmisible, las personas con VIH bajo tratamiento antirretroviral regular que mantienen su carga viral indetectable no transmiten el virus bajo ninguna circunstancia a sus parejas sexuales, siendo esta la herramienta más potente para derribar el estigma social.
Campaña ‘Sex Care’: Normalizar la salud sexual como rutina
Coincidiendo con las demandas de la coordinadora vasca de ONG de VIH/Sida (Euskalsida), se ha lanzado una propuesta para reconfigurar el lenguaje de la prevención a través del concepto ‘Sex Care’ (el cuidado de la sexualidad).
La iniciativa busca equiparar el cuidado de la salud sexual con otros hábitos de bienestar plenamente aceptados por la sociedad moderna, tales como el skincare (cuidado de la piel) o el selfcare (autocuidado mental). El objetivo es pedagógico y directo: lograr que cualquier persona sexualmente activa incorpore de forma natural al menos un cribado de VIH e ITS al año dentro de sus revisiones médicas ordinarias. Un diagnóstico a tiempo permite curar las infecciones bacterianas y cronificar de inmediato el VIH de forma segura, transformando la incertidumbre en control.