El consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco, Denis Itxaso, y la concejala de Vivienda del Ayuntamiento de Bilbao, Yolanda Díez, han visitado este lunes las obras recién concluidas en la barriada Párroco Unceta, ubicada en el céntrico barrio de Santutxu. Esta ambiciosa intervención ha permitido la transformación integral de 135 viviendas repartidas en 13 comunidades de propietarios. El proyecto se ha centrado fundamentalmente en asegurar la accesibilidad universal, incorporar nuevas energías renovables y modernizar todas las infraestructuras digitales del entorno urbano.
Un presupuesto compartido para una regeneración histórica
La actuación urbana ha requerido una inyección económica que supera los 8,2 millones de euros. De esta importante cuantía, el Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco ha sufragado la mayor parte aportando más de 5,4 millones a través del Programa de Inversión en Infraestructuras Estratégicas. Por su parte, el organismo Viviendas Municipales de Bilbao ha contribuido con más de un millón y medio, mientras que el resto ha sido financiado por las propias comunidades de propietarios, quienes han estado acompañados en todo el proceso por la oficina de proximidad Opengela.
Durante el recorrido por la zona, las autoridades han destacado el gran valor de este tipo de proyectos sociales y urbanísticos. El consejero ha subrayado que el objetivo prioritario es asegurar una vivienda digna para que las personas mayores no tengan que abandonar sus casas de toda la vida por culpa de las barreras arquitectónicas. Euskadi cuenta con un parque residencial bastante antiguo, lo que obliga a las instituciones públicas a realizar un esfuerzo constante para no perder el patrimonio histórico y garantizar la calidad de vida de los residentes de manera equilibrada.
Actuaciones de accesibilidad y eficiencia energética
El grueso principal de las obras, que se lleva casi cinco millones del presupuesto, se ha destinado a la mejora profunda de los históricos bloques. Las intervenciones técnicas han incluido la colocación de un nuevo aislamiento térmico en las fachadas, la renovación de las ventanas antiguas y la indispensable instalación de ascensores en la totalidad de los trece portales. Además, se han soterrado los viejos tendidos eléctricos y se ha puesto en marcha una instalación de placas solares fotovoltaicas destinada al autoconsumo compartido de todo el vecindario.
Una transformación compleja sin desalojos
El desarrollo del proyecto ha destacado por su alta complejidad organizativa, ya que para colocar los nuevos elevadores fue necesario demoler las escaleras originales y construir nuevos accesos garantizando la habitabilidad de los edificios sin interrumpir la vida diaria de los vecinos. Este conjunto arquitectónico es un claro referente de la vivienda social bilbaína, diseñado en la década de los cincuenta por el reconocido arquitecto Ricardo Bastida y su compañero Emiliano Amann. Actualmente, toda la barriada está catalogada como Bien Cultural de Interés a nivel local en el plan de ordenación municipal. Durante la presente época estival se realizarán los últimos remates técnicos en el interior de los domicilios para dar por cerrado el expediente.