Un informe redactado por la Iniciativa Ciudadana Gernika-Palestina desvela la situación de extrema vulnerabilidad que sufren las 68 personas palestinas (23 adultas y 45 menores) acogidas en la comunidad tras huir de la guerra en Gaza y Cisjordania. El diagnóstico, que ha contado con el trabajo de campo del activista Mohamed Farajallah, Amaia herrero y el apoyo de la iniciativa, denuncia las graves carencias y la falta de acompañamiento real en el sistema de acogida actual.
La inserción laboral es prácticamente inexistente: casi no disponen de empleo. Esta falta de ingresos asfixia especialmente a 13 mujeres solas con menores a su cargo, quienes no reciben apoyo para conciliar el empleo con el cuidado de sus hijos. A la precariedad económica se suma la exclusión habitacional; muchas familias viven hacinadas en albergues o espacios mínimos, y cinco mujeres se encuentran al límite del desahucio institucional tras habérseles agotado las prestaciones del programa de acogida, topándose además con el «racismo inmobiliario» a la hora de buscar un alquiler libre.
La situación de la infancia y la salud mental es alarmante. De los 45 menores acogidos, 19 padecen enfermedades graves y 8 siguen sin escolarizar. El informe califica de «extrema gravedad» el estado psicológico del grupo por el trauma del genocidio y critica la falta de atención psicológica y de traductores en hospitales y colegios. Asimismo, se rechaza la dispersión geográfica y el traslado forzoso de familias fuera de Euskal Herria, una medida que trunca su arraigo. Ante esta invisibilización institucional, los autores presentarán el documento este martes ante la comisión de asilo del Gobierno Vasco para exigir una estrategia compartida y un acompañamiento integral digno.