«Sin donante no hay trasplante»: Euskadi se consolida como referente internacional de la donación de órganos y tejidos

Con motivo del Día Nacional del Donante de Órganos y Tejidos, ALCER presenta los últimos datos de la Coordinación de Trasplantes de Euskadi
«Sin donante no hay trasplante»: Euskadi se consolida como referente internacional de la donación de órganos y tejidos
Miembros de ALCER homenajeando a los donantes de órganos / RADIO POPULAR/ HERRI IRRATIA
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Euskadi ha vuelto a demostrar que la solidaridad corre por las venas de su ciudadanía. El balance de la red de donación y trasplantes de Osakidetza correspondiente al año 2025 revela un crecimiento sin precedentes: 144 personas donaron sus órganos tras fallecer, lo que sitúa la tasa de la comunidad en unos espectaculares 64,3 donantes por millón de población (pmp).

Este dato supone un incremento del 10% con respecto al año anterior y consolida una tendencia al alza mantenida de forma ininterrumpida durante los últimos seis años. El éxito del modelo vasco resulta abrumador al compararlo con el exterior: supera con creces la ya de por sí excelente media estatal (51,9 pmp) y casi triplica la media de la Unión Europea, estancada en los 24,7 donantes pmp.

Un cambio de paradigma que salva vidas

El principal motor de este crecimiento sostenido ha sido la transformación de los protocolos médicos. La clásica donación tras la muerte cerebral ha cedido el testigo a la donación en asistolia (por criterios circulatorios), que ya representa el 64,5% del total de los procesos en el País Vasco. Este avance permite que personas con patologías respiratorias o neurodegenerativas terminales puedan ejercer su derecho a donar en el tramo final de su vida.

«Tenemos unos números que se mantienen a lo largo del tiempo muy altos, por encima de la media estatal. Pero lo importante, además de la cantidad, es la calidad y el mensaje que transmitimos: ser un programa que tiene por bandera la generosidad, el altruismo y que hace de la sanidad algo más humano entre todos», destaca Esther Corral, coordinadora de trasplantes de Euskadi.

Este engranaje de solidaridad permitió que 262 personas accedieran a un trasplante de órganos en Euskadi durante 2025, transformando por completo sus expectativas de vida. El Hospital Universitario Cruces reafirmó su liderazgo histórico al coordinar 164 trasplantes renales y 76 hepáticos. Por su parte, el Hospital Universitario Donostia se erigió como el gran polo de referencia de la zona norte peninsular en trasplantes de médula ósea, efectuando 66 intervenciones alogénicas.

Desmontando mitos: el nuevo perfil del donante

Los datos presentados por el Departamento de Salud rompen de forma definitiva con los viejos estereotipos de la sociedad. Hoy en día, los fallecidos por accidentes de tráfico apenas representan el 4% de los donantes. La causa mayoritaria se encuentra en los accidentes cerebrovasculares (44%).

Asimismo, la edad avanzada ha dejado de ser una barrera. El 60% de los donantes en 2025 superó los 60 años de edad, y un inspirador 3% sobrepasó los 80 años, registrándose el donante más longevo en una persona de 83 años.

«La gente mayor a veces nos pregunta en las mesas informativas: ‘Tengo 80 años, ¿yo ya no puedo donar?’. Y sí, sí se puede. Salimos a la calle para que la gente siga reconociendo que sin donante no hay trasplante, y para mostrar nuestra gratitud infinita a esas familias que dicen ‘sí’ en un momento tan duro como un fallecimiento», explica Belén Herrera presidenta de ALCER Bizkaia.

El reto del futuro: planificar el final de la vida

A pesar de que Euskadi se sitúa en un escenario de absoluto privilegio mundial —donde los tiempos de espera para recibir un órgano oscilan entre los dos meses y el año—, las autoridades y las asociaciones de pacientes no se conforman. El gran objetivo sigue siendo alcanzar la utópica «lista de espera cero», y para ello es crucial trasladar el debate a los hogares.

Los expertos recuerdan que, aunque los carnets de donante expresan una voluntad clara, la última palabra en el hospital siempre la tiene la familia, a menos que exista un testamento vital registrado. Por ello, la comunicación familiar es la llave que abre la posibilidad del milagro.

«Tenemos que mejorar en contar a la sociedad que tenemos que hablar de la muerte, planificar nuestro final de vida y hacerlo lo más bonito posible. Y para conseguirlo, hay que hablar de donación de órganos y tejidos. Morir nos vamos a morir todos; lo importante es tener la libertad de decidir con suficiente información», reflexiona Esther Corral.

«Llegamos hoy a casa y en la comida, ¿por qué no hablar de esto? Decimos: ‘Oye, yo quiero ser donante el día que a mí me pase algo’. Que la familia lo sepa es lo más importante de todo», añade Herrera.

Próximo objetivo: los tejidos humanos

Con el sistema de órganos plenamente consolidado, Osakidetza ha fijado su nuevo reto en la donación y trasplante de tejidos, un ámbito de impacto directo en la calidad de vida de la población.

Gracias a la red de hospitales públicos vascos, en 2025 se contabilizaron 225 donantes de córneas y 90 donantes de tejido osteotendinoso. Todo este material es gestionado, procesado y distribuido estratégicamente por el Centro Vasco de Transfusión y Tejidos Humanos (CVTTH), ubicado en el Hospital de Galdakao, asegurando que el regalo de la vida siga fluyendo con la máxima excelencia y calidez humana.

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