El Arkeologia Museoa de la Diputación Foral de Bizkaia ha incorporado una nueva pieza procedente de sus depósitos al programa «El Museo Pieza a Pieza«, que corresponde al cuerpo de un cuenco de terra sigillata decorada, de la forma Dragendorff 37, ornamentado con metopas situadas bajo un friso de ovas. En una de ellas se conserva una excepcional escena de combate entre dos gladiadores, una representación poco habitual en los hallazgos arqueológicos del territorio, según ha informado la Institución foral.
Los especialistas consideran que uno de los luchadores podría identificarse como un retiario (retiarius). Aunque no aparece representada su característica red, elemento distintivo de este tipo de gladiador, algunos retiarios dejaron de utilizarla con el tiempo, según han indicado desde Diputación. Además, han explicado, el arma que porta se asemeja más a una lanza que al tradicional tridente. Su adversario podría ser un tracio (thraex), reconocible por su casco de laterales alargados rematado por una cresta decorada, su pequeño escudo o parmula, las protecciones de las piernas y la sica, una espada curva característica de esta categoría de combatientes.
La pieza terra sigillata procede del yacimiento romano de Forua, en Urdaibai. Este asentamiento constituye uno de los principales referentes arqueológicos de Bizkaia para comprender la implantación romana en el territorio. Las excavaciones desarrolladas durante las últimas décadas han permitido documentar edificios, estructuras domésticas, talleres metalúrgicos y una amplia colección de materiales arqueológicos, entre ellos cerámicas, monedas y objetos de uso cotidiano fechados entre los siglos I y IV d. C.
El fragmento se localizó en relación con la denominada estructura 3, un edificio que, tras una posible función inicial de carácter militar, evolucionó hacia un uso artesanal o de taller. Este contexto aporta una valiosa información sobre la transformación de los espacios y las actividades desarrolladas en el asentamiento a lo largo de su historia, ha remarcado la Diputación. Según ha precisado, la terra sigillata constituye una de las producciones cerámicas más características del mundo romano. Se distingue por su pasta fina, su acabado rojizo brillante y sus decoraciones moldeadas o estampilladas. Fabricada en grandes centros productores, esta cerámica es un testimonio fundamental de las redes comerciales, los intercambios económicos y los procesos de romanización.
Además de su valor artístico y cultural, la terra sigillata posee un extraordinario interés científico, ya que sus formas, decoraciones y sellos de taller permiten datar contextos arqueológicos con gran precisión. La presencia de este tipo de materiales en Forua evidencia la integración del asentamiento en las dinámicas comerciales y culturales de Roma, así como las conexiones que mantuvo con distintos territorios del Imperio, ha destacado la Diputación vizcaína.
Con esta nueva incorporación al programa «El Museo Pieza a Pieza«, el Arkeologia Museoa continúa acercando al público piezas singulares de sus colecciones y contribuyendo a difundir el conocimiento sobre el patrimonio arqueológico de Bizkaia y su pasado romano.