El Sestao River protagonizó anoche una de las grandes sorpresas de la Copa del Rey. El conjunto verdinegro eliminó al RCD Espanyol (4-3) en una noche inolvidable en Las Llanas, después de un partido de auténtica locura que se decidió en el descuento de la prórroga. Un gol agónico de Jon Rojo desató la euforia en las gradas y dio al equipo vizcaíno el billete para la segunda eliminatoria.
De empezar perdiendo a soñar con la clasificación
La eliminatoria no comenzó de la mejor manera para los locales. Marcos Fernández adelantó al Espanyol de penalti en el minuto 6, pero el River no se vino abajo. Los goles de Adri Carrión y Andoni Ugarte dieron la vuelta al marcador antes del descanso e hicieron creer a Las Llanas en la machada.
En la segunda mitad, el conjunto catalán buscó desesperadamente el empate. Roberto Fernández tuvo una ocasión clarísima, salvada bajo palos por la defensa verdinegra. Sin embargo, en el minuto 90, el propio delantero convirtió un polémico penalti que envió el encuentro a la prórroga.
Jon Rojo desató la locura en Las Llanas
El tiempo extra fue todavía más emocionante. Gabriel Moscardó volvió a adelantar al Espanyol, pero Ander Laka respondió apenas dos minutos después para establecer el 3-3.
Cuando todo apuntaba a una tanda de penaltis, apareció Jon Rojo. Su gol en el descuento de la prórroga culminó una remontada memorable e hizo estallar Las Llanas.
El Sestao River, de Segunda Federación, dejó fuera a un equipo de Primera División y firmó una de esas noches que quedan grabadas en la memoria de su afición. La derrota tuvo, además, consecuencias inmediatas en el Espanyol, con la destitución de su entrenador, Manolo González.