El Surne Bilbao sumó su segunda victoria en la Basketball Champions League tras imponerse al Slavia Praga por 97-86 en Miribilla. Un triunfo importante para mantener el ritmo del Alba Berlín al frente del grupo, aunque conseguido en uno de esos partidos que difícilmente encontrarán un hueco en la memoria de los aficionados. Más bien al contrario. Una noche para olvidar cuanto antes, quedarse con el resultado y extraer las conclusiones necesarias para seguir creciendo.
Porque el equipo de Jaume Ponsarnau ganó, que era lo fundamental, pero dejó la sensación de estar todavía lejos de la versión que pretende alcanzar su entrenador. El conjunto checo, inferior sobre el papel, tuvo muy claro desde el principio cómo quería jugar. Mucho contacto, constantes interrupciones, dureza y un ritmo incómodo que terminó por convertir el encuentro en una sucesión de faltas, tiros libres y acciones aisladas. Sesenta faltas personales entre ambos equipos resumen buena parte de lo sucedido durante más de dos horas de baloncesto difícil de digerir.
Un equipo todavía verde
El Surne Bilbao comenzó con energía y llegó a disfrutar de diez puntos de ventaja en el primer cuarto (16-6), pero nunca encontró la continuidad necesaria para imponer su superioridad. El Slavia, sin demasiados argumentos para discutir el talento de los locales, sí encontró la manera de incomodarlos. Los hombres de negro se atascaron en ataque, concedieron segundas oportunidades y tuvieron dificultades para encontrar fluidez en la dirección.
El 42-35 del descanso reflejaba una superioridad que no terminaba de traducirse en tranquilidad. Y el escenario se complicó todavía más tras el paso por vestuarios, cuando los visitantes llegaron a colocarse a un solo punto (48-47).
Fue entonces cuando apareció Martin Krampelj. El esloveno, con 19 puntos, aportó la energía y la determinación que necesitaba su equipo para recuperar el control. También resultó fundamental el trabajo de Tryggvi Hlinason, autor de 17 puntos y 6 rebotes, convertido en la referencia más fiable cerca del aro.
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— Basketball Champions League (@BasketballCL) October 14, 2026
Las certezas de siempre
En los momentos de mayor dificultad, el Bilbao Basket recurrió a buena parte de lo que conserva de la pasada temporada. La intensidad de Krampelj, la presencia interior de Hlinason, la personalidad de Margiris Normantas (14 puntos) y la aparición de Luke Petrasek (12) terminaron por resolver un encuentro que se resistía a quedar sentenciado.
El polaco fue decisivo en el último cuarto con siete puntos consecutivos que elevaron la diferencia hasta el 78-67 a menos de seis minutos del final. Un golpe que acabó con buena parte de la resistencia checa, aunque el Slavia todavía encontró fuerzas para prolongar la incertidumbre.
El resultado final, 97-86, incluso puede resultar engañoso para quien no haya presenciado el encuentro. No hubo tanta comodidad como sugieren los once puntos de diferencia.
Ganar mientras se aprende
Ponsarnau sabe que tiene un equipo con margen de crecimiento y que necesitará alcanzar una versión mucho más consistente cuando lleguen compromisos de mayor exigencia. De momento, los hombres de negro están encontrando la manera de sacar adelante partidos incluso cuando el juego no acompaña. Y eso también tiene valor.
Pero no puede convertirse en una solución permanente. El Surne Bilbao necesita crecer colectivamente, incorporar más protagonistas y encontrar una identidad que no dependa exclusivamente de los impulsos de sus jugadores más fiables.
También necesita ofrecer algo más a su afición. Los 3.558 espectadores que acudieron a Miribilla vieron ganar a su equipo, pero difícilmente salieron del pabellón con la satisfacción que debería acompañar a una noche europea. Ganar siempre importa, pero enganchar a la grada también forma parte del camino.
Dos partidos, dos victorias y el Alba Berlín marcando el paso junto al Surne Bilbao en la Basketball Champions League. El balance es inmejorable. Las sensaciones, bastante menos.
De momento alcanza con lo que hay. La cuestión es cuánto tiempo seguirá siendo suficiente.
Ficha técnica:
97.- Surne Bilbao (27+15+28+27): Frey (5), Darling (8), Ansorregi (5), Petrasek (12), Hlinason (17) -quinteto inicial- Normantas (14), Duscak (-), Krampelj (19), Hilliard (1), Hustak (9), Font (5) y Somogyi (2).
86.- Slavia Praga (21+14+26+25): Segu (16), Bohm (6), Owusu-Anane (4), Bohacik (17), Samoura (4) -quinteto inicial- McCollum (12), Harper (8), Brown (3), Kriz (4), Rylich (6) y Hruban (6).
Parciales: 27-21, 42-35 (descanso), 68-61 y 97-86 (final).