El Athletic venció y convenció ante el Getafe. Parece que jugar finales motiva a los leones y les hace sacar su mejor cara. Lo triste es que haya que estar así a estas alturas de temporada en pleno mes de octubre.
Después de 50 días sin conocer la victoria, los de Terzic sumaron 3 puntos de oro para disipar algunas dudas que empezaban a empapar el ambiente. La victoria les aleja de los puestos peligrosos y les permite empezar a escalar puestos en la tabla, si bien esto es algo que solo se consigue con continuidad en el juego y los resultados.
El triunfo debe servir como punto de inflexión, como partido de referencia en el que basarse para crecer tanto en lo colectivo como en lo individual. No vale sacar pecho ante un rival que siempre pone las cosas difíciles, pero que llegaba en plena crisis institucional con el lio montado entre Bordalás, sus jugadores y el presidente Ángel Torres.
Buenas noticias
La reacción del Athletic llegó con la mejor versión de Álex Berenguer, que lideró al equipo con un bacalao y tres asistencias. Siempre rinde donde le pongas y es una garantía para cualquier entrenador.
Terzic apostó por un 4-4-2 con Maroan e Iñaki en punta. Por fin llegó el primer tanto para el mayor de los Williams en un buen partido del capitán. Su hermano Nico evitó cualquier atisbo de enfado de la grada hacia él con un buen partido para haber salido de una lesión.
El debut de dos cachorros como Imga y Vizcay demuestran que el trabajo en Lezama sigue dando sus frutos, aunque aún sea pronto para sacar grandes conclusiones. También hay que aplaudir a Prados y Vivian, que volvieron a tener minutos de fuego real mientras Guruzeta animaba desde el palco.