Recibir una denegación de incapacidad permanente suele generar frustración, especialmente cuando el trabajador continúa sufriendo problemas de salud que afectan a su día a día. Sin embargo, una resolución negativa del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) no siempre significa que no exista derecho a la prestación.
De hecho, muchas incapacidades permanentes reconocidas por los tribunales habían sido rechazadas previamente en vía administrativa.
Uno de los errores más habituales es pensar que padecer una enfermedad grave garantiza automáticamente una incapacidad permanente. La realidad es distinta. La Seguridad Social no valora únicamente el diagnóstico, sino las limitaciones que provoca para desarrollar una actividad laboral.
Por este motivo, se han conocido casos de personas con cáncer, covid persistente, importantes problemas de movilidad o elevados grados de discapacidad que no obtuvieron inicialmente la incapacidad permanente. En cambio, otras personas con patologías menos visibles, como determinados cuadros de depresión o ansiedad severa, sí han logrado el reconocimiento de una pensión al acreditarse que sus limitaciones les impedían trabajar con normalidad.
La diferencia suele estar en cómo se demuestra el impacto real de la enfermedad sobre la capacidad laboral.
¿Qué hacer tras la denegación?
Lo primero es revisar detenidamente la resolución para conocer los motivos por los que el INSS ha rechazado la solicitud.
A partir de ese momento, el trabajador dispone de 30 días hábiles para presentar una reclamación previa, un trámite obligatorio antes de acudir a los tribunales.
Durante esta fase resulta recomendable recopilar nuevos informes médicos, pruebas diagnósticas o documentación que ayude a acreditar mejor las limitaciones funcionales existentes.
En muchos casos, los especialistas detectan que el problema no es la enfermedad en sí, sino la falta de informes que expliquen con claridad cómo afecta al desempeño de la profesión habitual.
¿Tengo que volver a trabajar?
Depende de cada situación.
Cuando la denegación va acompañada de un alta médica, el trabajador normalmente debe reincorporarse a su puesto salvo que exista una nueva baja o alguna circunstancia que lo impida legalmente.
Por ello, es importante actuar con rapidez y analizar las posibles alternativas antes de tomar decisiones que puedan afectar a la situación laboral.
¿Merece la pena recurrir?
Cada caso debe estudiarse individualmente, pero la experiencia demuestra que muchas resoluciones negativas son revisadas posteriormente por los tribunales.
Por eso, antes de renunciar a una solicitud denegada, conviene valorar las posibilidades de recurso. En numerosas ocasiones, la denegación del INSS no es el final del procedimiento, sino simplemente el inicio de una nueva fase en la que una adecuada estrategia médica y jurídica puede resultar determinante para conseguir el reconocimiento de la incapacidad permanente.
Contar con el asesoramiento de abogados especialistas en incapacidad permanente puede ser determinante para analizar la viabilidad del caso, recopilar la documentación médica adecuada y defender los derechos del trabajador durante todo el proceso.