Con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se celebró ayer, 15 de octubre, la Fundación Valle Salado de Añana rindió un homenaje especial a las Salineras de Añana, mujeres que, generación tras generación, han contribuido a mantener vivo uno de los paisajes culturales más singulares del mundo. Durante siglos, muchas de ellas compaginaron las duras jornadas de trabajo en las eras de evaporación con las labores domésticas, la crianza de sus hijos y el cuidado de sus familias. Mujeres cuyo esfuerzo cotidiano, frecuentemente invisible y escasamente reconocido, resultó fundamental para la supervivencia de sus hogares y la continuidad de la actividad salinera. La historia de las Salineras de Añana está ligada a la figura tradicional vasca de la «etxekoandre», literalmente «señora de la casa», una mujer que desempeñaba un papel central en la organización familiar, la transmisión de conocimientos y la conservación de las costumbres. Mucho más que responsables del hogar, estas mujeres fueron, en numerosas familias, el verdadero sostén de la vida cotidiana, el vínculo que mantenía unidas a las generaciones.
Mujeres fundamentales para preservar un patrimonio cultural único reconocido por la FAO
El Valle Salado de Añana cuenta con el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que lo reconoce como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), una distinción que pone en valor los sistemas tradicionales de producción, su relación con el entorno, los conocimientos transmitidos durante generaciones y las comunidades que los han mantenido vivos. Este reconocimiento internacional es fruto del esfuerzo de generaciones de mujeres salineras, que con su trabajo, sus conocimientos y su compromiso con la continuidad de las tradiciones, contribuyeron a preservar un sistema de producción ancestral que ha llegado hasta nuestros días. Porque detrás de las estructuras de madera, los canales de salmuera y las miles de eras de evaporación se encuentran también las historias de estas mujeres que trabajaron, cuidaron, enseñaron y transmitieron su experiencia a las siguientes generaciones.
Un reconocimiento que trasciende generaciones en el Año Internacional de la Agricultora
La celebración de este año adquiere una relevancia especial, ya que Naciones Unidas declaró el 2026 como Año Internacional de las Agricultoras, una iniciativa que busca visibilizar y reconocer el papel fundamental de todas las agricultoras y mujeres rurales en los sistemas agroalimentarios mundiales y el desarrollo de las comunidades rurales. Desde la Fundación Valle Salado se considera fundamental seguir recuperando y difundiendo la memoria y labor de estas mujeres, que contribuyeron a construir la identidad de Añana, incorporando sus experiencias y su protagonismo al relato histórico de este paisaje cultural.
Homenaje audiovisual a las Salineras de ayer y de hoy
Para conmemorar esta jornada, la Fundación Valle Salado ha elaborado un vídeo especial para su difusión a través de sus redes sociales y su canal de YouTube. La pieza audiovisual rinde homenaje a las Salineras de Añana, recordando su doble esfuerzo como trabajadoras y cuidadoras, su importancia en la vida familiar y su contribución a la transmisión de un legado cultural único.
Con esta iniciativa, la Fundación quiere reconocer a las mujeres que nos precedieron y celebrar también a las que actualmente participan en la conservación, recuperación y transmisión del patrimonio salinero. Porque el Valle Salado no está hecho únicamente de agua, madera, piedra y sal. También está hecho del esfuerzo, la sabiduría, el sacrificio y la dedicación de generaciones de mujeres. Mujeres que sostuvieron familias, transmitieron conocimientos y ayudaron a conservar un patrimonio que hoy pertenece a toda la humanidad.
Sin ellas, Añana no sería Añana.
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