La economía verde no constituye un sector aislado, sino una transformación transversal que impacta de lleno en la competitividad, los costes y el tejido productivo de Euskadi. Esta es una de las principales conclusiones del estudio Transición Medioambiental en la CAPV y Navarra, elaborado por Laboral Kutxa y presentado por Joseba Madariaga e Ibon Urgoiti. El documento estima que el territorio vasco podría sumar hasta 3.000 puestos de trabajo vinculados a la transición energética con horizonte en 2030, siempre que se aceleren el ritmo inversor, las infraestructuras, la regulación y la capacidad de las empresas locales para captar dicha actividad.
Actualmente, el núcleo estricto de empleo verde en Euskadi asciende a 26.643 trabajadores (el 2,8% del total), mientras que otros 104.236 puestos pertenecen a sectores con potencial de transformación. Para convertir el reto ambiental en una oportunidad real de mercado y evitar riesgos de desindustrialización o encarecimiento energético, la entidad señala cinco desafíos clave: adaptar las competencias en sectores tradicionales, captar talento técnico especializado, garantizar la formación continua, asegurar una energía limpia pero estable y asequible (frente a una dependencia exterior actual del 90,1%), y planificar adecuadamente el sistema energético mediante redes, almacenamiento y renovables.
A pesar de los avances registrados —con una caída del consumo energético del 10,2% desde 2010 y tasas de reciclaje del 50,3% alineadas con la UE—, el informe advierte sobre la necesidad de acelerar las metas para 2030 y prestar atención a las emisiones del transporte, que han crecido un 9,1% desde 2005.