El Athletic despidió Mestalla con el mismo resultado con el que lo estrenó en 1932 (0-0). Un punto en su última visita liguera que hay que dar por bueno, aunque acrecienta las dudas de los aficionados rojiblancos con su equipo.
El partido nos acabó dejando más dudas que certezas. Todos entendemos que Terzic necesita tiempo para construir su modelo de juego y que el último y largo parón no ha ayudado a conseguirlo. Tampoco suma el hecho de no poder contar con jugadores diferenciales, al menos sobre le papel, como Nico Williams y Oihan Sancet, pero el caso es que no llegan las victorias.
Siete bacalaos en siete jornada evidencian el problema por mucho que solo hayan encajado 6 goles en siete partidos dejando la portería a cero en cuatro ocasiones.
La misma piedra en el camino
Los leones se volvieron a atascar de nuevo ante una defensa nutrida que acumulaba muchos jugadores por dentro. Parecía un deja vu de lo vivido en la segunda mitad ante el Elche o el partido contra el Deportivo Alavés. La falta de ritmo de los zurigorris y la lenta circulación de balón facilitaron la defensa del equipo che.
Después de una primera parte justita en la que generó alguna ocasión para haberse adelantado llegó el apagón tras el descanso. El Valencia le metió más intensidad con los cambios y el Athletic sufrió para sujetar a Otorbi y compañía. Sólo las paradas de Unai Simón y la falta de pericia de los delantero locales impidieron la derrota en el feudo valencianista.
Un punto que hay que dar por bueno visto lo visto en la segunda mitad y que puede incrementar su valor ganando este miércoles al Levante.