El derbi vasco disputado en San Mamés correspondiente a la jornada 11 de LaLiga EA Sports sigue generando eco más allá de los noventa minutos. La jugada determinante del choque se produjo al borde del descanso, cuando el colegiado señaló un penalti de Jon Aramburu sobre Nico Williams que acabó decantando el duelo a favor de los leones con el 2-1 definitivo. Tras el encuentro, el análisis del estamento arbitral y el posterior pronunciamiento del Comité Técnico de Árbitros (CTA) sobre el desarrollo de la revisión en la sala VOR terminaron por desencadenar una controversia institucional reflejada en sendas notas oficiales emitidas por la Real Sociedad y el Athletic Club.
En su escrito, la Real Sociedad enfoca su desacuerdo en las herramientas de apoyo arbitral, sosteniendo que se produjo una cadena de desaciertos en el campo y en el sistema audiovisual. La entidad donostiarra incide en que Aramburu tocó el balón antes de producirse el contacto con el delantero rojiblanco y lamenta que dicha circunstancia no fuera apreciada en directo ni corregida en la revisión. Asimismo, el club guipuzcoano hace hincapié en el desfase de sincronización de entre uno y dos fotogramas entre la señal del balón y las tomas del VAR reconocido por el CTA, argumentando que este fallo en el sistema Connected Ball condicionó la decisión final y planteando la necesidad de examinar a fondo la calibración tecnológica y los protocolos de la sala VOR.
Defensa de los árbitros
Frente a esta postura centrada en el reproche a los procedimientos, el Athletic Club propone una lectura que sitúa en el centro del debate la ética deportiva y la preservación de la autoridad de los colegiados. El club bilbaíno recuerda en su comunicado que «cuidar a los árbitros es cuidar el fútbol» y apela a la responsabilidad conjunta de futbolistas, técnicos, dirigentes, medios y afición para mantener el respeto irrenunciable hacia la función arbitral. Desde la entidad rojiblanca se subraya que la imperfección humana forma parte intrínseca del juego y que un desajuste o una interpretación discutible no deben convertirse en pretexto para articular campañas de presión o cuestionamiento público contra los encargados de hacer cumplir las reglas, evocando dinámicas de respeto natural como las que imperan en el rugby.
De este modo, el pronunciamiento del Athletic contrapone la exigencia de infalibilidad a la defensa institucional del colectivo arbitral. El club bilbaíno hace valer además su coherencia de criterio, recordando que ha sostenido este compromiso tanto en situaciones en las que se ha visto perjudicado por dictámenes del CTA —como ocurrió en el duelo disputado ante el Sevilla— como en pasajes donde la resolución le ha resultado favorable. A este respecto, la entidad zurigorri remarca que, más allá del debate técnico abierto sobre las herramientas audiovisuales, el propio CTA ha ratificado que la decisión arbitral final en la jugada del penalti fue correcta, respaldando la validez del triunfo cosechado en el césped de San Mamés.