Las vías tradicionales de aportación privada, junto con los convenios institucionales, son fundamentales para financiar los proyectos de inclusión. Sin embargo, fórmulas como el testamento solidario ganan cada vez más peso al permitir que cualquier persona destine parte de su herencia o un legado específico a proyectos de carácter social. Para explicar en qué consiste esta herramienta legal y repasar la radiografía de la exclusión social en el territorio, los micrófonos de EgunOn Bizkaia han contado con la presencia de Ana Sofi Telletxea, responsable del Área de Análisis y Desarrollo de Cáritas Bizkaia.
Durante la entrevista, Telletxea ha querido desmontar falsos mitos asociados a esta figura legal. «No hace falta disponer de un gran patrimonio para hacer un testamento solidario», ha subrayado, recordando que no está reservado exclusivamente a grandes fortunas o a personas sin herederos directos. El proceso consiste en acudir a una notaría y decidir qué parte del legado —ya sea un porcentaje del patrimonio, una cantidad en metálico o un inmueble— se desea destinar a una entidad social. «Es una manera de dar coherencia a tu proceso vital y convertir tu legado en esperanza de futuro», ha indicado la responsable de Cáritas Bizkaia. Esta aportación puede realizarse de forma sencilla y sin menoscabar los derechos de los herederos legítimos.
La exclusión social y la precariedad laboral en Bizkaia
La necesidad de vías de financiación estables responde a la creciente complejidad de la realidad social en Euskadi. Según los últimos datos del informe FOESSA, el 15,2% de la población vasca se encuentra en situación de exclusión social, lo que representa a unas 259.000 personas. Solo en Bizkaia, Cáritas atendió el año pasado a más de 11.600 personas a través de sus distintas redes de apoyo.
Telletxea ha advertido de que la forma de estar en la sociedad ha cambiado y que el trabajo ha dejado de ser una garantía frente a la pobreza: «Tener un empleo ya no garantiza salir de la exclusión social». El fenómeno del «precariado» afecta a personas que, aun contando con ingresos o contrato laboral, no logran mantener un nivel de vida digno ni cubrir necesidades básicas como la vivienda.
Colectivos más expuestos y el papel de la regularización
La exclusión social en el territorio es un problema multidimensional que engloba factores como la soledad no deseada, el desarraigo, las barreras administrativas o la dificultad de acceso a la vivienda. Entre los perfiles atendidos destacan personas sin hogar, jóvenes con dificultades para emanciparse, mujeres solas con menores a su cargo y personas migrantes.
Respecto a los procesos de regularización extraordinaria de personas extranjeras, Cáritas Bizkaia está participando en un estudio estatal longitudinal para evaluar su impacto a lo largo de un año. Aunque la medida abre puertas en el mercado de trabajo, Telletxea advierte de que persistirán otros retos estructurales: «La regularización favorece la inserción laboral, pero no resuelve por sí sola la dificultad de acceso a la vivienda», un ámbito muy condicionado por los prejuicios sociales y la falta de oferta.
Transformar el futuro a través de la solidaridad
Ante este panorama, desde Cáritas Bizkaia hacen un llamamiento a reflexionar sobre la capacidad de dejar una huella positiva. La entidad pone a disposición de la ciudadanía información detallada a través de su página web (caritasbi.org) para orientar sobre cómo formalizar un testamento solidario. Cualquier contribución, independientemente de su cuantía, resulta clave para dar continuidad a la atención integral de personas que no encuentran apoyo ni en el mercado ni en las instituciones públicas, contribuyendo de forma directa a la transformación social.
