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Entrevista con el Centre Delàs por el Tratado de No Proliferación de armas nucleares

Teresa de Fortuny advierte de que ya está documentado el peligro de detonar armas atómicas por error

Podcast Sociedad

Analizamos con Delàs si estamos cerca de una guerra con armamento nuclear: «Nos debería dar a todos pánico»

Hiroshima tras la bomba atómica en / Depositphotos

La falta de consenso en la última conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear ha vuelto a poner sobre la mesa una preocupación creciente: el riesgo que supone un escenario internacional marcado por la escalada armamentística, la falta de acuerdos y el aumento de la tensión geopolítica. En EgunON Magazine, Teresa de Fortuny, investigadora del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, ha analizado el alcance de este bloqueo y ha advertido de que la sola existencia de armas nucleares ya constituye una amenaza global.

Un tratado con problemas de fondo

Teresa de Fortuny ha explicado que la ausencia de un documento final de consenso no ha sido una novedad absoluta. La investigadora ha recordado que las conferencias de revisión del TNP se celebran cada cinco años y que las dos anteriores, en 2022 y 2015, tampoco han logrado cerrar un texto consensuado.

El problema central, según ha señalado, está en la propia arquitectura del tratado. El TNP, firmado en 1968, ha reconocido desde su origen a cinco estados con derecho a poseer armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia. Son, además, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Frente a ellos, el resto de países firmantes se ha comprometido a no fabricar, poseer, intercambiar ni alojar armamento nuclear. Para De Fortuny, esa desigualdad ha marcado el desarrollo del tratado desde el inicio.

La modernización de los arsenales nucleares

La investigadora ha subrayado que los países con armas nucleares no han dejado de modernizar sus arsenales. Al contrario, ha apuntado que los están ampliando y actualizando, un hecho que ha generado quejas durante la última conferencia de revisión.

De Fortuny ha denunciado que en el borrador inicial se han eliminado numerosas referencias a las consecuencias humanitarias del uso de armas nucleares. Según ha relatado, varios estados han mostrado preocupación por el daño catastrófico que provocaría una detonación nuclear y por la imposibilidad de ofrecer asistencia médica o humanitaria en un escenario de ese tipo.

Sin embargo, ha explicado que los estados poseedores de armas nucleares han impedido que la conferencia reconociera esas consecuencias. La investigadora ha calificado de “cinismo puro” que algunos países hayan sugerido que no existe consenso científico sobre esos daños.

Hiroshima y Nagasaki, como advertencia histórica

En la entrevista, Teresa de Fortuny ha recordado que una sola detonación nuclear sobre Hiroshima y otra sobre Nagasaki causaron una masacre con decenas de miles de muertos instantáneamente. La investigadora ha utilizado ese ejemplo para rebatir la idea de que los daños devastadores solo se producirían en una guerra nuclear de gran escala.

La invitada ha insistido en que el riesgo no se limita a una guerra mundial. Ha señalado que estudios climáticos y meteorológicos advierten de que un conflicto nuclear limitado, por ejemplo entre India y Pakistán, podría tener consecuencias planetarias.

Según ha explicado, el uso de menos del 1% del arsenal nuclear mundial en una guerra de esas características podría alterar el clima global y provocar repercusiones graves en la seguridad alimentaria. “Una guerra nuclear entre India y Pakistán llevaría a una hambruna global”, ha afirmado.

Estados Unidos, Irán y las justificaciones nucleares

La entrevista también ha abordado el papel de Estados Unidos en el contexto nuclear internacional. De Fortuny ha señalado que, históricamente, Estados Unidos ha sido uno de los países más reacios a asumir compromisos de desarme nuclear y ha recordado que se ha retirado unilateralmente de diversos tratados.

La investigadora ha defendido que, en el caso de Irán, existen certezas en sentido contrario a las acusaciones que se han utilizado para justificar ataques. Ha citado declaraciones e informes de los servicios de inteligencia estadounidenses y de la Agencia Internacional de Energía Atómica para sostener que Irán no tiene un programa estructurado para conseguir la bomba atómica.

En ese sentido, ha advertido de que las armas nucleares se han convertido en un argumento recurrente dentro de la política internacional, especialmente cuando se pretende justificar una acción militar.

“Nos hacen mucho más inseguros”

Para Teresa de Fortuny, la escalada armamentística no aumenta la seguridad. Al contrario, ha asegurado que las armas nucleares y convencionales generan un escenario de mayor inestabilidad. “Las escaladas militares, nucleares o de armas convencionales, no nos hacen más seguros, nos hacen mucho más inseguros”, ha señalado.

La investigadora ha advertido además de que la sola existencia de armas nucleares supone una amenaza constante. Ha recordado que se han documentado episodios en los que errores humanos, técnicos o de detección han estado cerca de desencadenar una respuesta nuclear.

“Nos tendría que dar a todos pánico”, ha afirmado De Fortuny, antes de matizar que no pretende alarmar, sino explicar la realidad tal y como es. La investigadora ha insistido en que una guerra nuclear tendría consecuencias globales, incluso aunque el conflicto no alcanzara una dimensión mundial.


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