a Basílica de Begoña y sus alrededores se han llenado desde primera hora de romeros, familias, visitantes y curiosos para celebrar el Día de la Amatxu. Radio Popular se ha acercado hasta el entorno del templo para recoger el ambiente de una jornada en la que se mezclan devoción, tradición, gastronomía y muchas historias personales.
Pañuelos morados, chocolatinas y lotería
La Cofradía de Begoña ha vuelto a tener uno de los puntos de mayor actividad junto a la Basílica. Juanrra, miembro de la cofradía, ha explicado que la lotería de Navidad continúa teniendo una gran acogida e incluso la correspondiente al Sorteo del Niño ya se ha agotado.
A ello se unen dos símbolos muy reconocibles de esta jornada: el pañuelo morado y las tradicionales chocolatinas. Estas últimas se entregaban antiguamente a los niños y ahora se han convertido en un recuerdo que buscan visitantes de todas las edades.
A pie desde Portugalete
Entre quienes han acudido a Begoña hay personas que han convertido el camino hasta la Basílica en parte de la celebración. Un grupo ha salido de Portugalete a las seis y media de la mañana y ha recorrido a pie la Margen Izquierda, Zorrotza y Olabeaga hasta llegar a Bilbao.
No es su primera peregrinación. Las participantes han contado que también han realizado el recorrido en otras ocasiones, incluida la festividad del 15 de agosto, y que mantienen durante todo el año la costumbre de caminar.
De Málaga, Colombia y Suiza

La jornada también ha atraído a visitantes que han conocido Begoña prácticamente por casualidad. Una mujer llegada desde Málaga ha subido por las escaleras tradicionales junto a amigos de Bilbao, mientras una visitante colombiana ha expresado su devoción por la Virgen.
También han aparecido viajeros procedentes de La Rioja y una pareja llegada desde Suiza apenas dos horas antes. En este último caso, la visita ha estado motivada principalmente por el interés por la Basílica y su arquitectura, aunque ambos han podido comprobar de primera mano la dimensión popular de la festividad.
“Salud, paz y trabajo para todos”
Para muchos de quienes suben cada año, la visita mantiene una dimensión muy personal. Un vecino de Bermeo ha resumido sus peticiones a la Amatxu en tres deseos: “salud, paz y trabajo para todos”.
Otros visitantes han coincidido especialmente en pedir salud. Dos mujeres vinculadas desde siempre al barrio han explicado que acudir a Begoña supone mantener una tradición familiar y acompañar a los suyos.
Los jóvenes también se acercan a Begoña
La celebración ha contado también con la participación de jóvenes voluntarios, que se han encargado de ayudar en las actividades infantiles instaladas junto a la Basílica. Han colaborado con los dibujos, los hinchables y otras propuestas destinadas a los niños.
Algunos han reconocido que su relación con Begoña procede de sus madres, abuelas y aitites, aunque también han señalado que en su entorno la Iglesia sigue estando mucho más vinculada a las generaciones de mayor edad.
Del Athletic a la Amatxu
El ambiente del día también ha dejado espacio para el Athletic. Varias asistentes han acudido con la camiseta rojiblanca y han explicado que mantienen la costumbre de pasar primero por San Mamés antes de subir hasta Begoña. “Que ayude la Amatxu al Athletic siempre”, han pedido entre bromas.
Rosquillas, talos y una Basílica abarrotada
A medida que ha avanzado la mañana ha aumentado notablemente la afluencia de público. Poco antes de la misa mayor de las doce, oficiada por el obispo de Bilbao, Joseba Segura, la iglesia se encontraba abarrotada. Y los puestos de rosquillas, pastel vasco y otros productos tradicionales concentraban buena parte del movimiento.
La jornada continúa por la tarde con más actividad en el entorno de Begoña. El programa incluye un alarde de danzas y la actuación de la Banda Municipal de Música en la plaza Juan XXIII, una hora antes de la misa mayor. mientras las romerías y los txikiteros vuelven a completar una de las celebraciones más arraigadas de Bilbao y Bizkaia.
La homilía del obispo, Joseba Segura

En su homilía por la Solemnidad de la Virgen de Begoña, el obispo de Bilbao ha puesto el foco en una preocupación muy presente entre muchas familias: la distancia de hijos y nietos respecto a la fe. Ha partido de una imagen cotidiana, la de una abuela que enciende una vela por su nieto, para recordar a quienes se preguntan “qué habremos hecho mal” que no siempre es posible comprender el camino de los más jóvenes.
Segura ha utilizado el episodio evangélico de Jesús perdido y hallado en el templo para transmitir una idea central: “No hay que entender para seguir queriendo”. Ha subrayado que ni María ni José comprendieron en aquel momento lo que sucedía, pero siguieron acompañando y queriendo.
Sentimientos de culpa
Otra de las claves de la homilía ha sido la invitación a abandonar sentimientos de culpa excesivos. El obispo ha afirmado que Dios “llega antes” y ha pedido asumir responsabilidades cuando existen, pero también “no echarnos culpas que no nos corresponden”.
La homilía también ha insistido en el valor de la siembra paciente. A través del ejemplo de la premio Nobel de la Paz, la jueza sudafricana Navi Pillay y del apoyo que recibió de su comunidad cuando era joven, Segura ha defendido que muchas veces quien siembra no llega a ver el fruto, pero sembrar sigue siendo una forma de amar.
En esa misma línea, ha reconocido especialmente la fidelidad de amamas y aitites, a quienes ha presentado como parte esencial de la transmisión de la fe en Bizkaia mediante pequeños gestos cotidianos: una vela, un avemaría, una medalla o una mesa puesta en familia.
Esperanza y confianza
Segura ha cerrado con un mensaje de esperanza y confianza, utilizando la imagen de las viñas viejas de Bizkaia: aunque den menos fruto, ese fruto puede ser más dulce. Ha comparado esa imagen con la fe en Bizkaia y ha animado a no mirar atrás con ansiedad, sino a confiar en que “el fruto llegará a su tiempo”.
La homilía termina con una invitación a mantener encendida esa “vela interior”, seguir cuidando el amor cada día y acudir a la Amatxu de Begoña cuando llegue la angustia.
