El precio de la hiperconectividad

La presión por responder al instante puede derivar en ansiedad y agotamiento emocional. Poner límites no es falta de cariño, es autocuidado

Podcast Sociedad

El precio de la hiperconectividad

En la última entrega de Frecuencia Emocional, la psicóloga Iratxe López aborda una realidad que define nuestra época: la dictadura del «visto». Vivimos con la sensación de estar permanentemente localizables, pendientes de cada notificación y con un sentimiento de culpa punzante si no respondemos con la rapidez que el mundo espera de nosotros.

Estar siempre «conectado» se ha vendido erróneamente como un sinónimo de compromiso, generosidad o eficiencia. Sin embargo, Beñat advierte que esta conducta muchas veces no nace de la entrega genuina, sino de la inseguridad. Es esa necesidad de aprobación y el miedo a incomodar o a perder el vínculo lo que nos empuja a dejarlo todo por un mensaje.

Como seres sociales, buscamos pertenecer al grupo, pero el problema surge cuando priorizamos esa validación externa sobre nuestro propio bienestar.

Consecuencias: Agotamiento y pérdida de identidad

Esta «entrega sin límites» tiene un coste invisible pero elevado:

  • Agotamiento del sistema nervioso: Vivir pendientes del móvil mantiene nuestro cerebro en alerta constante. No hay descanso real si sabemos que, ante cualquier notificación, debemos reaccionar.

  • Confusión de valores: Empezamos a creer que valemos en función de lo útiles que somos para los demás («Valgo si respondo rápido», «Valgo si no digo que no»).

  • Relaciones desiguales: Se generan vínculos donde una persona siempre sostiene y se adapta, mientras la otra se acostumbra a recibir sin medida.

El «No» como herramienta de autocuidado

Beñat es claro: el cariño y la aceptación no se ganan sacrificándose hasta el desgaste. Cuando no ponemos límites, los demás terminan por darlos por hechos, y nuestras propias necesidades quedan sepultadas.

Aprender a decir «ahora no», «mañana» o un simple «no puedo» no es un acto de egoísmo ni una falta de amor. Es, fundamentalmente, una forma de respeto hacia uno mismo. No puedes estar disponible para los demás si no lo estás primero para ti.

La alternativa no es desaparecer ni levantar muros infranqueables, sino elegir conscientemente cuándo, cómo y a quién ofrecemos nuestro tiempo y energía. Solo así podremos dejar de vivir para el dispositivo y empezar a vivir de verdad en el presente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *