¿Es Glasgow la fea de Europa?

Viajar Sin Prejuicios 2

Podcast Bilbao

¿Es Glasgow la fea de Europa?

Estatua del Duque de Wellington en la Royal Exchange Square de Glasgow / Rory Bryce, Anfitrión y productor de The Football Heritage Podcast
Banner de Obramat en Bilbao

Volvemos con una nueva edición de Viajar sin Prejuicios, porque hay lugares que automáticamente descartamos sin conocerlos por culpa de un comentario o un video en Tik Tok. La última vez volamos a Podgorica, una ciudad que muchos consideran la más aburrida de Europa, y llegamos a la conclusión de que hay lugares que merecen segundas oportunidades. 

Volamos a Escocia

Si mañana te regalaran un billete para Escocia, ¿a qué ciudad irías?

Yo creo que la mayoría responderíamos lo mismo: Edimburgo, y es normal. 

Pero, ¿has oído hablar de Glasgow? 

Glasgow no suele ser el primer destino cuando se visita Escocia, pero estamos hablando de la ciudad más grande del país. Mucha gente en Internet dice que Glasgow: «Es gris”,»Es industrial”, “Es sucia”, o el comentario más común: «Si vas a Escocia… quédate en Edimburgo.»

Pero, ¿es Glasgow la fea de Escocia?

Para ayudarnos hoy nos acompaña Andrea López, una joven de 25 años de Gallarta, que vivió allí mientras estudiaba la carrera.

Andrea: «Recuerdo hasta haber leído en foros: ‘sin encanto’, ‘ciudad que no merece la pena’. Un montón de cosas que la verdad después de vivir 3 años allí, vamos, te lo desmiento enormemente. Glasgow no intenta impresionar a primera vista, pero tiene muchísima personalidad, y acaba conquistándote.»

La hermana menos agraciada

Efectivamente, cuando llegas no es una ciudad de postal. Lo primero que ves son enormes edificios de piedra oscura, antiguas fábricas reconvertidas en oficinas, avenidas muy anchas y una ciudad que todavía conserva las cicatrices de la Revolución Industrial. Hay que pensar que en Glasgow se construían barcos, locomotoras y maquinarias para medio Imperio Británico, y esa historia sigue escrita en sus edificios. Y claro…comparada con Edimburgo, que parece sacada de un cuento, Glasgow queda como la hermana fea. 

Glasgow tiene la energía

Pero hay una frase que utilizan mucho los escoceses, que dice: «Edimburgo tiene la belleza, Glasgow tiene la energía”. De hecho, hay un lugar donde el prejuicio empieza a desmoronarse, la Universidad de Glasgow. La Universidad de Glasgow se fundó en 1451 y es la cuarta universidad más antigua del mundo angloparlante. Cuando llegas allí, te encuentras con edificios neogóticos, patios de piedra, jardines, estudiantes sentados en el césped …Se dice que su torre y sus claustros sirvieron de inspiración para crear el castillo de Hogwarts en Harry Potter.

Una escenografía de cine

Además, muchísimas películas ambientadas en Estados Unidos se rodaron en Glasgow, porque hay calles que parecen Manhattan, y antiguas fábricas que podrían estar en Chicago. Por ejemplo, Brad Pitt grabó allí parte de Guerra Mundial Z, y Batman también utilizó Glasgow como escenario.

¿Quién iba a decir que Gotham, el hogar de Batman, estaba en Escocia?

Las escenas más destacadas se filmaron en lugares emblemáticos como la Necrópolis de Glasgow, y La Catedral de San Mugo, que está justo detrás. Una catedral enorme y oscura, pero que es de las pocas catedrales medievales escocesas que sobrevivieron prácticamente intactas a la Reforma Protestante.

Esculturas con conos

Justo delante de la catedral hay una escultura de bronce representando al médico, misionero y explorador escocés David Livingstone. Lo que me da pie para hablar sobre la icónica tradición local de colocar conos naranjas sobre las cabezas de las estatuas. Una costumbre que empezó hace 40 años cuando grupos de bromistas empezaron a colocarlos durante los fines de semana. Desde entonces es una parte de la identidad de la ciudad e incluso ha trascendido fronteras, ya que los aficionados escoceses llevan esta tradición a otras ciudades cuando juega su selección.

¿Lo habías visto?. Me pregunto si al tener el cono encima las palomas ya no les cagan.

Pero claro, una ciudad no puede vivir sólo de edificios y esculturas. Por eso le pregunté a Andrea…si mañana aterrizará alguien en Glasgow por primera vez…¿Dónde lo llevarías?

A otra dimensión

Andrea: «Lo primero que haría sería llevarle a pasear por el West End, por la zona de la Universidad de Glasgow y Kelvingrove Park porque es precioso, a mí me encantaba irme allí a evadirme de todo porque es como es que no parece que estás en Glasgow, es como otra dimensión.»

En Kelvingrove Park desaparece la ciudad industrial. Solo ves árboles, gente, perros y músicos tocando. Sigues caminando por el West End y todo parece ir más despacio. Cafeterías, tiendas de vinilos y bicicletas por doquier. En medio de ese paseo, aparece otro de esos lugares que Andrea no dejaría pasar.

El arte de la ciudad y sus artistas

Andrea: «Tiene además librerías y bueno, mucho ambiente, ¿no? Y aprovecharía también a entrar al Museo de Kelvingrove, que además es gratuito y bueno, es uno de los mejores museos de Glasgow, yo creo.»

En el Museo Kelvingrove puedes encontrarte desde un Spitfire, un caza británico, hasta armaduras medievales o fósiles de dinosaurios.Pero si hablamos de arte, hay un nombre que en Glasgow se repite, Charles Rennie Mackintosh.

Mackintosh es probablemente el artista y arquitecto más importante que ha dado Escocia y en Glasgow está por todas partes. En muebles, lámparas, salones de té, escaparates,edificios… Dicen que fue él quien consiguió que una ciudad industrial también pudiera ser elegante, casi como el arquitecto del Guggenheim en Bilbao.

Siguiendo esa idea, hay otra cosa que sorprende, y es que a pesar de que dicen que es gris, la ciudad está llena de color. Glasgow tiene una ruta de murales urbanos que convierte fachadas enteras en auténticas obras de arte. 

Ciudad de la música

Pero si hay un arte que define todavía mejor a Glasgow, es la música. 

¿Qué tienen en común Oasis, Franz Ferdinand, Simple Minds, Belle and Sebastian, Texas, Travis, y Amy Macdonald? 

Todos estos grupos nacieron o se formaron en Glasgow, que es la primera ciudad del Reino Unido reconocida por la UNESCO como Ciudad de la Música. Se dice de ella que cualquier noche de la semana puedes entrar en un pub y encontrarte a alguien tocando en directo.

Curiosamente esto es lo que Andrea me dijo cuando le pregunté dónde terminaría ella el día:

Andrea:»Terminaría el día en Ashton Lane, que es una calle pequeñita llena de pubs y restaurantes con mucho encanto y es uno de esos sitios que hacen, pues eso, que te enamores de Glasgow.»

Beber y comer todo es querer

Ashton Lane es uno de esos sitios donde dices:«Vamos a tomar una pinta…» Y, sin darte cuenta, tres horas después sigues allí. Una pinta o por supuesto, whisky, una bebida que allí es casi una religión. Junto a otra menos conocida, la Irn-Bru, una especie de refresco naranja que a los escoceses les encanta. 

Aunque si vamos a beber, mejor no hacerlo con el estómago vacío. De Glasgow uno no se puede ir sin probar los haggis, un embutido intenso y especiado hecho con vísceras de oveja, harina de avena y cebolla.

Para los no tan valientes, tranquilos, porque Glasgow también tiene un pescado espectacular y marisco de primera. 

Los Glaswegians

Pero una de las mejores cosas que tiene la ciudad es su gente, como me confirmó Andrea.

Andrea: «Algo que también me encanta de la ciudad es las personas, las personas que hacen Glasgow, ¿no? Los Glaswegians. Son muy amables, muy cercanas, siempre están dispuestas a ayudarte y bueno, pues qué te voy a contar después de 3 años allí, la verdad que lo sé perfectamente, ¿no?»

Este punto seguramente sea de los más importantes, porque creo que lo que recordamos realmente de los viajes es ese camarero que fue tan amable, el músico que estaba tocando en aquella esquina, la conversación con alguien que acabábamos de conocer…Al final las ciudades las hacen las personas.

El veredicto final

Así que vamos ya con el veredicto. ¿Es Glasgow la fea de Escocia? 

Pues probablemente sí, si lo único que buscas es una foto bonita para Instagram. Porque seguramente Edimburgo gane ese concurso. Pero la belleza de Glasgow está en otras cosas, en salir de un concierto y acabar hablando con desconocidos, en perderte por el West End, en entrar en un pub donde hay música en directo un martes cualquiera, en descubrir un mural enorme donde esperabas una pared gris. En darte cuenta de que aquella ciudad industrial que tantos descartaban está mucho más viva de lo que imaginabas.

Un último consejo

Antes de despedirnos, Andrea nos deja un último consejo.

Andrea: «Así que la verdad yo aconsejo que por muchos prejuicios que la gente le tenga, le deis una oportunidad. Y ah, que no os fiéis nunca del tiempo, muy importante. Aunque salga el sol por la mañana, lleva siempre chubasquero o paraguas. Aunque la gente allí no usa el paraguas, se mojan enteros, les da igual, por el viento. Pero bueno, yo siempre un chubasquero y sobre todo, ir con la mente abierta porque Glasgow igual no enamora los primeros 5 minutos, pero cuando la conoces un poco, cuando te metes entre sus calles, cuando te vas al West End, la verdad que es una ciudad que deja huella.»

¿Te la apuntas para tus futuras vacaciones?

Ya sabéis, las ciudades no tienen mala fama. Tienen malas primeras impresiones. Nos escuchamos la semana que viene en otro viaje sin prejuicios. 


Si te gusta EgunOn Bizkaia, suscríbete en nuestros canales de podcast:

Y sigue a Radio Popular en las redes sociales:

  • Sigue todas las noticias de Bilbao y Bizkaia en nuestro Facebook
  • Conoce la radio desde dentro en nuestro Instagram
  • Los titulares y los bacalaos del Athletic al minuto en X
  • Revive los mejores bacalaos en YouTube
  • Recibe las actualizaciones de nuestra programación y nuestras noticias en nuestro canal de Telegram

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *