¿Y si consiguiéramos que Trump se bombardee a sí mismo? Es más tonto que malo. Y mira que es malo… Ya véis que las navidades me han dado para pensar….
Veréis , yo soy de las que no me considero especialmente miedosa al coger un avión, pero reconozco que cuando a bordo de uno noto turbulencias, me inquieto. Recuerdo un aterrizaje hace años en Loiu, había mucho viento y el avión empezó a bambolearse de lado a lado de forma muy violenta. Me sudaban las manos y juraría que más de la mitad de los pasajeros estábamos hasta respirando flojito por si eso ayudaba a estabilizar un poco las alas. Recuerdo estirar el cuello, mirar hacia atrás y arrugar los ojos, para intentar desentrañar el gesto de las azafatas. Si ellas estaban tranquilas, yo no tenía de qué preocuparme, me dije, si ellas pasaban miedo, yo me cago aquí mismo, pensé. Pero nada. Las auxiliares de vuelo tenían una cara de póker inexcrutable, miraban al frente y mantenían los labios en una perfecta horizontalidad de seudo sonrisa tensa.
No sé a vosotros, pero yo percibo que estos días me está pasando un poco lo mismo con los zarandeos de Donald Trump a nuestro planeta. La lista es larguísima y seguramente la conocéis: bombardear una capital y secuestrar a su presidente en Venezuela, amenazar con hacer lo mismo en México, asesinar a sangre fría a una mujer en Minnesota, o pedir quedarse con Groenlandia, como el pavo que se te acerca de noche y te dice que quiere tu cartera. «No quiero robarte», te dice, «lo que quiero, es tu cartera».
Yo, asustada, os confieso que paso estos días estirando el cuello de nuevo para intentar averiguar qué piensan los líderes europeos, como si fueran las auxiliares de vuelo de un avión que temblequea sin parar. ¿Están tranquilos? ¿tienen cara de que lo tienen todo bajo control? ¿parecen los ministros de exteriores serenos? ¿es un temblor de ojo lo que se le nota a Macron? ¿Le han salido más canas a Pedro Sánchez en estas últimas dos semanas o son cosas mías?
Ayer leí en las redes que «si Estados Unidos viera lo que están haciendo los Estados Unidos, Estados Unidos invadiría Estados Unidos para liberar a Estados Unidos de la tiranía de Estados Unidos. Y más allá de la broma, joe, es que igual han dado con la clave. La verdad es que ahora mismo, la autofagia de la maldad, suena como nuestra mejor opción. He leído que hay serpientes, que como la metáfora de la pescadilla, a veces se comen su propia cola.
Es un comportamiento inusual pero documentado, impulsado por estrés extremo, falta de regulación térmica o hambre severa, que les provoca confusión y las hace confundir su cola con una presa y devorarse a sí mismas, pudiendo causar daños letales por sus propios jugos digestivos.
En la práctica, es posible que ahora mismo haya más esperanza en que Trump, borracho de poder, y tonto hasta el tuétano, haga explotar una bomba nuclear en el baño de su dormitorio en la Casa Blanca mientras caga, que en que el resto de líderes internacionales, se organicen y se atrevan, de una vez, a pararle los pies.
¡Feliz lunes!!
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