La posible clausura de una degustación situada frente al ambulatorio de Otxarkoaga ha movilizado a vecinos y clientes del barrio. El establecimiento lleva alrededor de 35 años abierto y su familia sostiene que el conflicto parte de la interpretación municipal sobre las licencias de las dos lonjas que forman el local. En sus cristaleras pueden leerse mensajes como “Nos quieren cerrar, pero no pueden cerrar lo que el barrio quiere” o “35 años de trabajo, esfuerzo y compromiso. No a la clausura injusta”.
Dos lonjas, una sola cafetería
Rosa de la Fuente pertenece a la plataforma antidesahucios PAH SENDIA y es la asesora legal de la familia. Nos ha explicado que María Ángeles alquiló el establecimiento en 1989 a Viviendas Municipales del Ayuntamiento de Bilbao.
Según su versión, el contrato incluía desde el principio dos lonjas contiguas que funcionaban como una única cafetería, y durante casi cuatro décadas no se ha realizado ninguna ampliación del negocio.
El conflicto ha surgido porque Urbanismo sostiene, según ha explicado De la Fuente, que la actividad estaría legalizada únicamente en una de las lonjas y que la segunda habría supuesto una ampliación.
La asesora rechaza esa interpretación: “Nunca ha habido, durante todo el periodo que María Ángeles regenta esta cafetería, ninguna ampliación de local”.
Un aforo aprobado para 35 personas
La defensa de la familia se apoya también en documentación anterior. De la Fuente ha señalado que el establecimiento cuenta con un aforo aprobado en 2008 para 35 personas.
Las dos lonjas suman unos 36 metros cuadrados, mientras que cada una por separado tiene 18. La asesora considera que una cafetería con ese aforo no podría haber funcionado únicamente en uno de los espacios.
Por eso sostiene que las dos lonjas han formado desde el inicio una única unidad de negocio.
“Hay una solución muy fácil”

La familia lleva años presentando escritos y recursos. Según De la Fuente, no se niegan a completar ninguna documentación que sea necesaria, pero consideran que el expediente debe revisarse teniendo en cuenta el origen del contrato.
“Creemos que esto tiene una solución muy fácil, que es revisar los escritos y la documentación que consta en el expediente y sentarnos a resolver”, ha afirmado.
La asesora también ha planteado que, si existiera algún problema con la legalización histórica de una de las lonjas, la responsabilidad no debería recaer sobre María Ángeles si el propio organismo municipal le alquiló originalmente el conjunto como cafetería.
“Este bar es un niño, lleva 35 años”
Ángel, hijo de la propietaria, ha explicado el impacto emocional que está teniendo la situación sobre su ama.
María Ángeles tiene 65 años y lleva unos 35 al frente del negocio. Su hijo ha resumido así el vínculo de la familia con el establecimiento: “Este bar es un niño, lleva 35 años, tiene la misma edad que yo, lo cogieron a la par”.
Actualmente, María Ángeles trabaja en la degustación junto a su hija. Aunque se acerca a la jubilación, la intención familiar es poder mantener la actividad.
Un punto de encuentro frente al ambulatorio

Para los vecinos, el problema trasciende la continuidad de un negocio particular.
La degustación se encuentra frente al ambulatorio y cerca de colegios y otros servicios. Varios usuarios han explicado que acuden allí después de hacerse análisis, para desayunar o simplemente para conversar.
Una clienta ha contado que lleva años reuniéndose allí por las mañanas con otras mujeres: “Somos por lo menos cinco, así nos juntamos todas las mañanas”.
Otro usuario ha destacado el carácter familiar del establecimiento y ha defendido que este tipo de comercios son especialmente importantes en barrios donde se han perdido muchos otros servicios.
“Cada vez hay menos cosas en el barrio”
La posible clausura ha reabierto también el debate sobre la desaparición del comercio tradicional en Otxarkoaga.
Los vecinos han enumerado algunos de los servicios que han ido desapareciendo: pescaderías, carnicerías, mercerías o zapaterías, entre otros.
“Cada vez hay menos cosas en el barrio”, ha lamentado una de las personas entrevistadas. Otros vecinos han explicado que ahora tienen que desplazarse a otros puntos de Bilbao para hacer compras que antes podían realizar cerca de casa.
“Siempre he conocido este local abierto”
Uno de los vecinos entrevistados, con 61 años de residencia en Otxarkoaga, ha asegurado que siempre ha conocido el establecimiento funcionando.
Lo ha definido como un centro de reunión para personas mayores y usuarios del ambulatorio, y ha criticado que se plantee su cierre cuando, según afirma, nunca ha generado problemas en el barrio.
Las cristaleras del establecimiento resumen ahora la reivindicación con una frase que han hecho suya clientes y vecinos: “Este bar no es solo un negocio, es historia, es barrio, es familia. Dejadnos seguir”.
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