La vivienda se ha consolidado como el principal problema social en la actualidad, con precios que se vuelven inalcanzables para una gran parte de la población. En una entrevista concedida a EgunOn Bizkaia de Radio Popular, el economista y profesor de la Universidad de Barcelona, Gonzalo Bernardos, se ha mostrado tajante sobre la gestión política actual: «Se está haciendo, francamente, mal».
El fracaso de las políticas «populistas»
Según Bernardos, la actual política de vivienda, influenciada por posiciones que califica de populistas, ha provocado un efecto contrario al deseado. Al legislar «contra los propietarios», estos han respondido retirando sus inmuebles del mercado de alquiler debido a la inseguridad jurídica.
Este trasvase de viviendas del alquiler a la venta ha disparado la demanda en el mercado de propiedad, superando con creces una oferta que se encuentra bajo mínimos. «El propietario está en estado de pánico» ante la posibilidad de que un inquilino sea declarado vulnerable y se perpetúe en la vivienda sin que la Administración asuma su responsabilidad.
El mito de la vulnerabilidad y el control de precios
El economista critica los criterios actuales para definir la vulnerabilidad, señalando que, con datos de 2025, alguien que cobra 1.612 euros sin hijos ya entra en esta categoría. Incluso advierte que, bajo ciertos parámetros de gasto en suministros, rentas de hasta 10.000 euros podrían considerarse vulnerables.
Respecto al control de precios, Bernardos vaticina consecuencias negativas en el País Vasco, citando el ejemplo de Cataluña donde la oferta es invisible. «Nadie anuncia en los portales; la gente va a las agencias dispuesta a pagar bajo cuerda por la desesperación», afirma, recordando que España ya experimentó controles de precios entre 1931 y 1985 con resultados nefastos para el mercado.
Falta de obra nueva y el factor turístico
Bernardos desmiente que la vivienda turística sea el principal culpable de la subida de precios. En ciudades como Bilbao, donde la presencia de estos alojamientos es baja, o Barcelona, donde apenas representan el 1,43% del censo, considera que este argumento es una «maniobra de distracción» para evitar señalar la falta de gestión pública.
El verdadero problema, según el profesor, es la insuficiencia de la oferta. Mientras que en 2006 se iniciaron 725.000 viviendas, en 2025 se estima que apenas se alcanzarán las 140.000, muy lejos de las 350.000 necesarias para satisfacer a la clase media.
Previsiones para 2026
De cara al futuro inmediato, Bernardos vaticina que los precios seguirán subiendo entre un 8% y un 9% durante 2026, con un incremento de las transacciones del 7,5%. Estas claves serán analizadas en profundidad el próximo 17 de febrero en un foro para profesionales del sector inmobiliario e hipotecario en Barcelona.
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