El Seminario diocesano cuenta este curso con cinco seminaristas, Patxo, Roberto Carlos, Lander, Gonzalo y David. Los cuatro últimos están en el Seminario Diocesano de Pamplona donde continúan su etapa de formación académica desde septiembre de 2025. Patxo, por su parte, se encuentra en la etapa de síntesis vocacional y este curso está en la Unidad Pastoral (UP) Oiz Anboto. Proceso de formación en el Seminario diocesano.
Equipo formador

El presbítero Carlos Olabarri asume la labor de formador y acompaña a los seminaristas en Pamplona. Carlos es moderador de la Unidad Pastoral, UP, de Arratia, cura en Arratia, Director del Secretariado para el Ministerio Ordenado y Responsable de los Hogares Sacerdotales de San Vicente y de la Misericordia.
El presbítero Borja Uriarte es colaborador con Fernando Marcos en la zona de Getxo, Unidad Pastoral, UP, Las Arenas-Romo y también en dos parroquias de la zona de Algorta, San Nicolás de Bari y San Martín de Tours y colabora también Carlos Olabarri en el Servicio para Ministerio Ordenado, más enfocado a la atención a los curas últimos ordenados.
Estudios en Pamplona
Carlos explica que «todo viene de una intuición del Papa Francisco en la que se veía que había muchos Seminarios, incluido el nuestro, en el que el número de los seminaristas era demasiado reducido como para que haya una comunidad formativa adecuada».
«Hubo un proceso de discernimiento tanto a nivel de Iglesia Universal como en nuestra diócesis. El señor obispo decidió, consultando con los distintos consejos que tiene, que la mejor de las opciones era trasladarnos a Pamplona. Es importante decir que sigue habiendo Seminario en Bilbao. El Seminario no ha desaparecido de Bilbao. Pero la primera etapa formativa que se refiere especialmente a los estudios de Filosofía y Teología, los hacemos en la diócesis de Pamplona y Tudela. Estamos ahí con ellos en el centro de estudios San Miguel, viviendo con ellos. Es una experiencia muy acertada y muy positiva».
Borja añade que «en el fondo es una propuesta de vivir en una comunidad más amplia, por lo tanto, más enriquecedora, que te puede contrastar mejor. Los seminaristas vienen los viernes, después de terminar las clases, están aquí el fin de semana. Cuando vienen cada uno realiza en su lugar de destino su tarea pastoral en las parroquias que tiene, que se le ha pedido que colabore. De hecho, cuando terminan la etapa formativa relacionada con la Teología y la Filosofía, la fase pastoral, la última fase se quedan aquí y la hacen en la diócesis, como Patxo. Sigue habiendo presencia, y proyecto aquí».
Lander y Roberto Carlos que están en su segundo año de Seminario y Gonzalo y David acaban de entrar en octubre al Seminario, están en su primer año de formación.
Formadores en el Seminario
Borja comenta que «gracias a Dios, cómo despertar las vocaciones no depende de nosotros directamente. Es cosa de Dios. La cuestión está en acompañar y en un testimonio sencillo y auténtico. Creo que cuando alguien se pregunta algo es porque tiene referentes de ese algo que le resulta atractivo, que le llama, que le cuestiona también. Y luego, cuidando mucho la vida espiritual de la persona. No vas a discernir nada si no tienes ratos de oración, si no tienes vida de Eucaristía, si no cuidas también una vida de comunidad, donde hay entrega, donde conoces diferentes carismas, vida de Iglesia».
Carlos señala que «ser formador en el Seminario estar con los seminaristas, acompañarles. Es ir viendo con ellos si efectivamente están llamados a la vocación de cura, si esto es lo que de verdad buscan y les va a hacer felices. Porque a veces uno tiene mucho deseo de entrega y mucho deseo de verdad pero ese deseo de entrega y ese deseo de verdad no se identifican con una vocación presbiteral».
«Una cosa es que uno quiera mucho a Dios y quiera mucho a la Iglesia, pero hay mucha gente que quiere mucho a Dios y que quiere mucho a la Iglesia y no es cura. Y una cosa es que uno quiera ser profesor de Teología pero ser profesor de Teología no tiene que estar directamente relacionado con ser cura. Ir viendo si a eso que yo me veo llamado se identifica con la vocación de cura. También, que la Iglesia en Bilbao discierna sobre si un joven pueda servir como presbítero. Acompañamiento y discernimiento con ellos».
Borja subraya que «es muy importante acompañar el proceso sabiendo que se corresponde con una vocación que es a lo que Dios te llama».
«Cuidemos a los seminaristas. También dejarse cuidar por ellos. Y rezar por ellos y por las vacaciones», concluye Carlos.
«Rezar por las vocaciones y que las comunidades puedan ir creciendo en ese cariño a quienes están llamados a servir. Invitaría a una oración constante», concluye Borja.
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