Entrevista a portavoz de OPRA sobre los incendios de baterías de móvil

En el caso de un móvil, si ardiera lo ideal sería sumergirlo en agua para enfriarlo rápidamente

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¿Puede explotar tu móvil? Un experto explica qué ha pasado en el metro de Leioa

Móvil ardiendo / Depositphotos

Un hombre ha resultado herido leve este martes después de que su teléfono móvil explotara mientras viajaba en un vagón del metro de Leioa. El suceso ha ocurrido sobre las ocho y media de la mañana y ha obligado a activar los servicios de emergencia. Aunque todo ha quedado en un susto, las imágenes posteriores han mostrado quemaduras en la ropa del afectado, lo que ha generado inquietud entre los usuarios.

Para aclarar qué ha sucedido y si debemos preocuparnos, EgunOn Magazine ha contado con la participación de Javier Elorza, miembro del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes (OPRA), con más de 40 años de experiencia como bombero.

¿Son peligrosas las baterías de ion litio?

Elorza ha explicado que las baterías de ion litio «no son inseguras» y que son las más extendidas porque ofrecen mayor eficiencia y capacidad de carga. Son las mismas que utilizan los móviles, patinetes eléctricos y coches eléctricos, aunque en estos últimos están replicadas en mayor tamaño.

«La batería en principio se fabrica para que sea segura», ha señalado. Sin embargo, puede fallar por un defecto de fabricación, una sobrecarga, un sobrecalentamiento o una mala manipulación.

Cuando se produce el fallo, se genera una descarga rápida de energía en el interior que provoca un calentamiento extremo. Esto libera gases inflamables que pueden salir en forma de llamarada al romperse la carcasa. Ese proceso se conoce como fuga térmica o “thermal runaway”.

¿Se puede detectar antes de que explote?

Según ha indicado el experto, en algunos casos sí hay señales previas:

El móvil se calienta de forma excesiva.

La batería aumenta de volumen.

La carcasa se abomba o se rompe.

Pero ha advertido que muchas veces estos síntomas pasan desapercibidos, especialmente si el dispositivo no está en contacto directo con el cuerpo. «Si notamos que está muy caliente o que la carcasa se ha deformado, hay que aislarlo inmediatamente y llevarlo a revisar», ha recomendado.

El verdadero problema: apagar el fuego

Elorza ha subrayado que el principal problema no es que estas baterías exploten con frecuencia, sino que si entran en fuga térmica son muy difíciles de apagar.

«Una vez que se inicia esa reacción no depende del oxígeno y es muy difícil enfriarla», ha explicado. Ni siquiera grandes cantidades de agua garantizan la extinción inmediata. En el caso de un móvil, lo ideal sería sumergirlo en agua para enfriarlo rápidamente. Sin embargo, en baterías de mayor tamaño, como las de patinetes o vehículos eléctricos, la intervención puede prolongarse durante horas.

Ha recordado que en incendios de vehículos eléctricos los bomberos pueden necesitar incluso introducir el coche en contenedores de agua durante días hasta que la reacción interna se detiene por completo.

Garajes subterráneos: el mayor reto

El experto ha advertido de que el mayor desafío se presenta cuando estos incendios se producen en garajes cerrados. Altas temperaturas, acumulación de humo tóxico y dificultades de acceso complican enormemente la intervención. Aunque ha precisado que los vehículos eléctricos no tienen más probabilidad de arder que los de combustión, sí generan intervenciones más largas si la batería resulta afectada.

Consejos prácticos en casa

En cuanto al uso cotidiano de móviles, Elorza ha desmontado algunos mitos. Se puede dejar cargando el teléfono por la noche, pero ha insistido en una recomendación clave:

«No hay que dejarlo cargando sobre superficies textiles como colchones, sofás o edredones».

Estas superficies impiden la disipación del calor y aumentan el riesgo en caso de fallo. Lo recomendable es colocarlo sobre una superficie lisa y no inflamable, lejos de materiales combustibles.

La medida más eficaz: detector de humo

Más allá de la batería, el experto ha puesto el foco en una herramienta sencilla y económica: el detector doméstico de humo.

«Es lo que de verdad nos va a salvar la vida en caso de incendio en casa», ha afirmado. Ha explicado que cuesta entre 15 y 25 euros, se instala en el techo —preferiblemente en la zona de los dormitorios y lejos de la cocina— y puede colocarse incluso con adhesivo de doble cara.

La clave ante cualquier incendio doméstico, ha recordado, es clara: detector de humo y cerrar puertas antes de evacuar.

Mientras el uso de baterías de ion litio sigue creciendo en nuestra vida diaria, los servicios de emergencia continúan adaptándose a estos nuevos riesgos tecnológicos.


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