El mundo tecnológico está experimentando un seísmo cuyas réplicas apenas empezamos a comprender. En la última entrega de la sección «IA para andar por casa» de EgunOn Bizkaia (Radio Popular-Herri Irratia), el especialista Ricardo Devis (fundador de Bilbao AI) ha analizado el impacto de un post que ha dado la vuelta al mundo: la advertencia de Matt Shumer, CEO de OthersideAI.
La tesis de Shumer es directa y, para muchos, estremecedora: «Febrero de 2026 es como febrero de 2020». Devis explica que este paralelismo se refiere a ese momento justo antes de que la pandemia cambiara el mundo, cuando solo unos pocos veían venir la magnitud del cambio mientras el resto seguía con su vida normal.
«Se viene algo y no nos damos cuenta del agua hasta que nos llega por el pecho», advierte Devis, señalando que la controversia generada por este post —con más de 100 millones de visitas— responde a una realidad tecnológica que ya está aquí.
El salto cuántico: ChatGPT 5.3 y Claude Opus 4.6
¿Qué ha provocado esta urgencia? El lanzamiento reciente de dos modelos que han roto los esquemas previos: ChatGPT 5.3 y Claude Opus 4.6. Según Devis, estos sistemas ya no tienen nada que ver con lo que conocíamos hasta hace apenas tres meses. La diferencia fundamental radica en la autonomía. Ricardo Devis destaca que estamos ante los «primeros modelos construidos con mucha ayuda casi autónoma de las propias IAs». Esto acelera el ciclo de mejora de forma exponencial, creando una brecha insalvable con las versiones anteriores.
Uno de los puntos más impactantes de la entrevista es la descripción de las capacidades actuales de estos modelos. Ya no se trata de pedirle a la IA que redacte un texto, sino de entregarle un proyecto complejo y dejar que lo resuelva sola. «Le dejo una carpeta con hojas de cálculo, le digo que me las cambie por una aplicación… me voy y cuando vuelvo está hecho. Y no solo hecho, sino comprobado, revisado, visionado y con los errores corregidos», relata Devis.
Esta evolución significa que la ingeniería de prompts (saber hablarle a la IA) está perdiendo relevancia porque ahora nos dirigimos a ellas «como colegas, en lenguaje natural». El salto no es solo en ahorro de costes, sino en una «velocidad y calidad superior a la producción humana».
Recomendación: Practicar para no quedar fuera
Ante el temor a una pérdida masiva de empleo, especialmente en sectores como el creativo o el administrativo, Devis propone una «recolocación» basada en el conocimiento profundo de la herramienta. Suscribe la recomendación de Shumer: practicar al menos una hora al día con estas nuevas herramientas (aunque advierte que las versiones más potentes son de pago). «Hay que practicar para saber qué es lo que se nos viene encima… o lo que se nos ha venido ya», concluye Devis, comparando este momento con la llegada de los smartphones: una tecnología que cambió nuestra forma de vivir tanto que hoy apenas usamos el teléfono para su propósito original.
