Bizkaia

Juan Ángel Vaquerizo: “El primer ser humano que pisará Marte ya ha nacido”

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Lo han llamado dios de la guerra, Horus en el horizonte y estrella de fuego. Marte, ese punto rojo en el firmamento, siempre ha estado ahí, ante nuestros ojos, desafiando nuestra curiosidad. Desde la Antigüedad, el ser humano no ha cesado de observarlo y, lejos de agotar las preguntas, el más habitable de los planetas a nuestro alcance sigue ofreciéndonos un relato apasionante. Juan Ángel Vaquerizo, astrofísico y coordinador de la Unidad de Cultura Científica del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) ha escrito Marte y el enigma de la vida. El nuevo número de la colección ‘¿Qué sabemos de?’ (CSIC-Catarata) condensa el conocimiento que tenemos hasta el momento del planeta, explica sus peculiaridades y semejanzas con la Tierra, la historia de su exploración y los retos que se abren ante las nuevas misiones lanzadas hacia territorio marciano.
“Marte es especial porque ha provocado un profundo impacto en la cultura y ha impulsado de modo decisivo el avance de la ciencia en los últimos siglos. A día de hoy, es el primer objetivo astrobiológico, ya que es el mejor escenario para demostrar la existencia de vida fuera de la Tierra”, señala Vaquerizo. “Estamos viviendo momentos cruciales en la exploración marciana. Tanto es así que el primer ser humano que pise Marte ya ha nacido, y todo apunta a que algunos de los grandes enigmas que aún esconde el planeta rojo podrían ser resueltos durante las próximas décadas”, añade el autor.
El libro se inicia con una presentación de nuestro planeta hermano que incluye un “curso breve de climatología marciana”, un recorrido por su geografía y espectaculares paisajes y un repaso a sus características geológicas. Uno de los rasgos más sorprendentes de Marte es la gran diferencia entre los hemisferios norte y sur, conocida como dicotomía marciana, y que se puede observar en tres aspectos físicos. El primero es topográfico: la parte norte del planeta es una inmensa depresión respecto a la parte sur. “Por eso en el planeta se distingue entre las denominadas tierras altas del sur y las tierras bajas del norte”, explica el astrofísico. También existe una acusada diferencia en la densidad de cráteres de impacto, mucho menos numerosos en el norte. Por último, “la tercera distinción entre los dos hemisferios radica en el grosor de la corteza, mayor en el sur, de unos 58 km, que en el norte, de apenas 32km”, apunta Vaquerizo.