La confianza de los hogares vascos ha cerrado el ejercicio 2025 con un balance agridulce. Según el último informe de Laboral Kutxa, el índice de confianza ha sufrido un deterioro progresivo a lo largo del año, pasando de un -4 en el primer trimestre a un -9 en el último. Este retroceso sitúa el promedio anual en un -6, una cifra que refleja un estado de ánimo que ha transitado «del escepticismo hacia la desconfianza», a pesar de que los indicadores macroeconómicos sugieren un escenario mucho más favorable.
La paradoja de la percepción frente a los datos
El estudio destaca una marcada desconexión entre lo que los ciudadanos sienten y lo que realmente sucede en sus bolsillos. Mientras que la economía vasca creció un 2,3% en 2025 y la inflación se ha estabilizado cerca del 2%, la valoración sobre la «marcha de la economía general» se desplomó hasta el -25.
Laboral Kutxa atribuye este pesimismo a factores externos más que a la realidad doméstica:
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Incertidumbre política: La pérdida de credibilidad en la política local, nacional e internacional.
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Ruido mediático: El informe señala directamente que el tratamiento en medios y redes sociales no contribuye a la reflexión sosegada, amplificando los escenarios negativos por encima de los positivos.
Empleo y ahorro: Los pilares que resisten
Curiosamente, cuando se pregunta a los vascos por su situación particular, el tono cambia. Las expectativas sobre el mercado de trabajo cierran el año en una posición neutral (0) y un balance anual positivo (+3). De hecho, el 53% de los encuestados cree que el paro se mantendrá igual y un 26% confía en que disminuirá, una percepción alineada con el dinamismo actual del empleo en Euskadi.
En cuanto al ahorro, la solvencia financiera de las familias es evidente:
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El 75% de los hogares afirma haber ahorrado en el último año.
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Sin embargo, solo el 50% cree que podrá hacerlo en el futuro, lo que demuestra una vez más que la prudencia y el miedo al futuro pesan más que los resultados presentes.
Sector inmobiliario: Cifras récord desde 2009
Uno de los datos más reveladores de la encuesta es la intención de gasto en grandes compras. Lejos de la parálisis que sugeriría el índice de desconfianza, la demanda de vivienda muestra una pujanza no vista en tres lustros. Entre enero y septiembre de 2025 se registraron 19.905 operaciones de compraventa en Euskadi, el mejor balance provisional desde el año 2009.
Asimismo, la intención de compra de vehículos se consolida por encima del 5%, y el índice de expectativas de grandes compras ha entrado en terreno positivo (+1) por primera vez en tres años, superando los registros de 2022, 2023 y 2024.
El año 2025 termina para los consumidores vascos como un ejercicio de «pesimismo cauteloso». Aunque el consumo sigue creciendo según datos del Eustat y la capacidad financiera es sólida, el entorno geopolítico global parece haber instalado una sensación de crisis permanente en el imaginario colectivo. En palabras de la entidad financiera, los hogares están anticipando escenarios mucho peores de los que finalmente terminan ejecutándose.