En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra cada 4 de febrero , los expertos del Instituto Clínico de Oftalmología (ICQO) han querido trasladar un mensaje de concienciación sobre una patología poco conocida pero crítica: el cáncer ocular. Aunque rara vez se asocia esta enfermedad con la salud visual, los tumores pueden desarrollarse tanto en el interior del ojo como en los tejidos circundantes, afectando gravemente a la visión del paciente.
Perfil del paciente y tipos de tumores
Según los datos más recientes del Ministerio de Sanidad, en España se diagnostican aproximadamente 164 casos de tumores intraoculares cada año. Esta patología afecta de manera mayoritaria a los hombres, con una edad media que ronda los 53 años. Es fundamental distinguir entre los tipos de cáncer según la edad del paciente: mientras que en los adultos el melanoma ocular es la variante más frecuente, en la población infantil destaca el retinoblastoma, un tumor que suele dar la cara en los primeros años de vida.
Principales factores de riesgo
El doctor Felipe Costales, especialista del ICQO, señala que existen factores que incrementan las posibilidades de padecer estas afecciones. La edad es un condicionante relevante, especialmente a partir de los 50 años, pero también influyen rasgos físicos como tener los ojos claros. La exposición prolongada y sin protección a la radiación ultravioleta es otro de los grandes riesgos, por lo que el uso de gafas de sol homologadas se convierte en una medida de prevención esencial para la salud ocular.
Los síntomas silenciosos y la detección precoz
Uno de los mayores obstáculos para un diagnóstico temprano es que el cáncer ocular puede no presentar síntomas en sus etapas iniciales. Por esta razón, muchas detecciones se producen de forma casual durante revisiones oftalmológicas rutinarias. No obstante, señales como la visión borrosa, la aparición de manchas oscuras en el iris, destellos de luz o un aumento repentino de las denominadas moscas volantes deben ser motivo inmediato de consulta con un especialista.
Alerta en el retinoblastoma infantil
En el caso de los más pequeños, existe una señal de alarma muy específica relacionada con la fotografía digital. Algunos padres logran identificar un reflejo blanquecino en la pupila del niño, conocido como leucocoria, al revisar fotos realizadas con flash. Aunque este signo no es un diagnóstico definitivo por sí mismo, sí representa una urgencia médica que requiere una evaluación profesional inmediata, ya que la detección precoz del retinoblastoma permite alcanzar tasas de curación superiores al 90%.
Avances en tratamientos conservadores
El abordaje médico actual permite ser mucho más optimista gracias a técnicas que van desde la radioterapia y el láser hasta la quimioterapia. El doctor Felipe Costales destaca que los avances científicos han permitido desarrollar tratamientos más conservadores que logran controlar la enfermedad preservando la visión del paciente en muchos casos. Esta evolución tecnológica y médica ha mejorado el pronóstico de forma significativa, subrayando la importancia de no normalizar ningún cambio visual extraño