Un reciente estudio elaborado por la fundación Ipar Hegoa, en colaboración con la UPV/EHU, revela una realidad preocupante en el mercado laboral vasco y navarro. Según los datos presentados, uno de cada cinco empleados en la comunidad autónoma y el territorio foral cuenta con una remuneración que no alcanza los 1.500 euros. Esta cifra evidencia una brecha salarial que, según los autores del informe, devalúa el conjunto de la estructura económica de la región.
Impacto desigual en mujeres y jóvenes
El análisis detallado de la precariedad muestra rostros muy definidos. De las personas que perciben ingresos por debajo del umbral de los 1.500 euros, un 66,91% son mujeres. Este dato confirma que la brecha de género sigue siendo uno de los principales motores de la desigualdad económica. Por su parte, el colectivo juvenil también se ve seriamente afectado, con más de 61.800 menores de 30 años atrapados en salarios bajos, lo que representa una cuarta parte de la muestra analizada.
La brecha en el colectivo migrante
La vulnerabilidad se acentúa significativamente cuando se analiza la procedencia de los trabajadores. El informe destaca que, de las 239.535 personas con sueldos precarios, casi la mitad —exactamente 118.999 trabajadores— han nacido fuera de Euskadi y Navarra. Esta estadística pone de relieve las dificultades añadidas que enfrenta el colectivo migrante para acceder a condiciones laborales dignas y salarios que superen el mínimo establecido.
Beneficios empresariales frente a salarios
Desde la fundación Ipar Hegoa, su responsable Jagoba Zulueta sostiene que la falta de un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) propio supone una pérdida millonaria para las familias. El estudio cifra en 461 millones de euros la cantidad que los trabajadores dejan de percibir anualmente al no fijarse ese suelo de 1.500 euros. Según Zulueta, esta cuantía se ha trasladado directamente a los beneficios de las empresas y la administración, generando lo que denomina una «plusvalía añadida» a costa de los sectores más vulnerables.
Movilizaciones y huelga general
Ante este escenario, el sindicato LAB ha reafirmado su apuesta por un SMI soberano que responda a la realidad socioeconómica local. La coordinadora general, Garbiñe Aranburu, ha denunciado un proceso de «uniformización a la baja» impulsado por las reformas laborales estatales. Como respuesta a esta situación y a la negativa de la patronal y ciertas instituciones a abrir el debate, la mayoría sindical ha convocado una huelga general para el 17 de marzo.
Calendario de protestas por la brecha salarial
Además del paro general, el sindicato intensificará sus acciones con motivo del Día Internacional contra la Brecha Salarial. El próximo 20 de febrero, se han convocado movilizaciones específicas en Bilbao y Pamplona. Estas jornadas servirán de antesala para exigir cambios en el Estatuto de los Trabajadores y presionar a los grupos políticos en el Congreso de los Diputados, buscando blindar la capacidad de decisión sobre los salarios mínimos en el ámbito vasco.