El Athletic no tiene que hacer ninguna machada en Anoeta para meterse en la final de Copa, pero está obligado a ganar el partido después del 0-1 de San Mamés. Los dos equipos llegan empatados en la clasificación y con las fuerzas más igualadas de lo que parecía hace tres semanas.
La Real Sociedad pudo haber sentenciado la semifinal, pero se conformó con la ventaja y ahora asistimos a una eliminatoria abierta en la que todo puede pasar. Hay una máxima en el mundo del fútbol que dice que el que perdona, especialmente a un grande, lo paga.
Los locales parten con ventaja por el resultado y por su condición de local, pero un bacalao puede poner toda esta teoría patas arriba. En Donostia no conciben no estar en la final y verse por detrás en el marcador generaría muchas dudas entre los jugadores y sobre todo, en la afición.
Experiencia
El Athletic llega muy justo de juego a este partido clave de la temporada, pero eso tampoco es determinante ahora mismo. Solo hace falta un buen día, o tener a algún jugador inspirado para que te cuele en la final de la Cartuja. En este tipo de partidos los leones han demostrado saber jugar sin red. Es su sexta semifinal copera en siete años y ese poso tiene que servir en momentos de tensión.
Este tipo de partidos lo deciden los cracks y ahí los de Valverde pueden tener más opciones por mucho que hasta ahora apenas hayan aparecido. Los dos equipos están a dos partidos de un título y de obtener un billete europeo para la próxima temporada por lo que la tensión se podrá cortar en el ambiente. Será importante que al colegiado designado no le pueda la presión desde la grada, en una semana en la que no deberíamos escuchar lloros desde el otro lado de la A 8 tras su partido en Mallorca.