Lo que se puede y lo que no se puede hacer en la Ría: Bilbao estrena «manual de instrucciones»

Un nuevo plan urbanístico para ordenar usos y actividades
Lo que se puede y lo que no se puede hacer en la Ría: Bilbao estrena «manual de instrucciones»

El Ayuntamiento de Bilbao ha dado un paso decisivo para la transformación de la Ría con la presentación del Plan Especial de Protección para Usos y Actividades de la cuenca del Nervión-Ibaizabal y del Cadagua. Este documento busca zonificar la Ría para determinar con exactitud qué actividades culturales, sociales o deportivas pueden desarrollarse en cada tramo, ofreciendo seguridad jurídica tanto a instituciones como a promotores privados.

El concejal de Planificación Urbana, Asier Abaunza, ha explicado que este marco normativo ordena cuestiones que hasta ahora carecían de una regulación específica. Se espera que el documento reciba la aprobación definitiva en un plazo aproximado de nueve meses, convirtiéndose desde ese momento en la guía de referencia para cualquier proyecto que pretenda instalarse en el cauce bilbaíno.

Un marco normativo para la gestión compartida

Uno de los principales objetivos de este plan es simplificar la compleja red de competencias que coinciden en la Ría. Al intervenir administraciones como URA, la Capitanía Marítima, el Puerto o el propio consistorio, el documento servirá como una guía de orientación única.

Según ha destacado Asier Abaunza, el Ayuntamiento funcionará como una ventanilla única para agilizar los trámites administrativos. De esta forma, cualquier particular o entidad sabrá de antemano qué tipo de usos —como la instalación de pantalanes o la celebración de eventos— son viables en cada zona, evitando solapamientos y facilitando la inversión en el entorno fluvial.

División estratégica en once subámbitos

La nueva ordenación divide el recorrido fluvial a su paso por Bilbao en 11 subámbitos y cinco zonas regulatorias diferenciadas. El plan reconoce la Ría como un eje urbano integrado, priorizando criterios ambientales y de resiliencia. La distribución establecida busca equilibrar la activación económica con la protección del paisaje.

Entre las áreas definidas, destacan los tramos destinados a proyectos activadores, las zonas de uso mixto, los espacios de paseo y las áreas de conservación paisajística. Este enfoque permitirá que zonas como la zona alta del Cadagua se centren en la recuperación ambiental y naturalización, mientras que otros puntos neurálgicos asuman un rol más dinámico y social.

Mapa de usos: De la cultura al ocio deportivo

El plan detalla usos específicos para los lugares más emblemáticos de la ciudad. Por ejemplo, el entorno del Museo Guggenheim se consolida como un espacio para conciertos y actividades culturales, mientras que la zona del Itsasmuseum se identifica como un área de gran potencial para proyectos activadores de ciudad.

Por otro lado, espacios como Uribitarte, Abandibarra y el Campo Volantín se mantienen como zonas de paseo y estancia. En el futuro desarrollo de Zorrozaurre y Olabeaga, se prevén nuevas zonas de uso mixto vinculadas a los parques de la isla, mientras que puntos como Punta Zorroza o la Ribera de Elorrieta quedan reservados para albergar futuras actividades sociales y culturales que impulsen la revitalización de la zona.

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