Viaje a lo conocido. Con el poso adquirido la pasada temporada y la tranquilidad que otorga una hoja de ruta prácticamente inmaculada en la FIBA Europe Cup. Así ha partido el Surne Bilbao desde Loiu para disputar este miércoles (18:15 horas) el partido de ida de su segunda final consecutiva, también ante el PAOK de Salónica, pero con la gran diferencia de disputar el primer partido en el Palataki griego y en siete días decidir la eliminatoria en un Bilbao Arena sin entradas a la venta desde el pasado viernes.
Será la quinta vez en menos de un año en el que se midan vascos y helenos con un balance claro a favor de los bilbaínos. La pasada temporada en la final se repartieron los triunfos, el basket average le dio el título al Bilbao Basket y en esta temporada los dos partidos de la segunda fase los resolvió el cuadro de Jaume Ponsarnau a su favor. De manera muy contundente en Miribilla y en un partido muy ajustado en Salónica. Precisamente esa victoria a domicilio le otorga la ventaja de jugar el definitivo partido en el Bilbao Arena.
PAOK crecido
Sin embargo, la positiva evolución del PAOK en los últimos meses ha convertido al equipo dirigido por Pantelis Boutskos en un rival a respetar. En el año del centenario de su creación, lo griegos ocupan la tercera plaza del campeonato heleno solo por detrás de los, de momento, inalcanzables Olimpiakos y Panathinaikos. En FIBA Europe Cup han alcanzado la final con factor cancha en contra ante Peristeri, único equipo que ha ganado a los hombres de negro esta temporada, y un UCAM Murcia que ocupa la tercera posición de la Liga Endesa.
Patrik Beverly es el jugador más mediático, pero los puntos los aporta Breein Tyree, Cleveland Melvin, Ben Moore o Tomás Dimsa dan cuajo a una plantilla que ha pasado de individualidades sin equipo a un grupo de grandes figuras al servicio de un colectivo que ya se puede llamar equipo. Esa es la gran diferencia del PAOK que visitó Miribilla en la fase de grupos.
Un grupo ilusionado
“Ilusión” es la palabra que ha utilizado Jaume Ponsarnau para definir el estado de ánimo de su plantilla. Aunque todos los integrantes de la actual plantilla han jugado esta campaña en el Palataki, Frey, Pantzar, Sylla, Bagayoko y Hlinason son los únicos que vivieron una atmósfera “ilegal” en la final de la pasada temporada 2024-25. En esta ocasión habrá partido de vuelta, pero bien harían los MIB en no tener que utilizar demasiado esa red de seguridad.
Hilliard entre algodones
Ponsarnau no decidirá hasta unas horas antes del partido la configuración definitiva del roster. La presencia de Hilliard, que ha entrenado la víspera con precaución, provocaría la salida de un jugador “no cupo” de la plantilla y la salida de, presumiblemente, Lazarevic. Lo que es obligatoria es tener entre los 12 a Pantzar, Font, Bagayoko y Sylla, además de Kepa De Castro o Mintegui.
De ha demostrado que la ausencia del norteamericano provoca un vacío en los roles protagonistas exteriores. Dicho de otra forma, con Hilliard el equipo encuentra el equilibrio que le faltó ante Manresa el pasado sábado.