Un equipo de investigación de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), liderado por la doctora Nekane Nieto y la profesora Verónica Palomares, ha logrado un hito en la búsqueda de tecnologías limpias al desarrollar baterías recargables utilizando cáscaras de pipas como materia prima. Este estudio demuestra que la biomasa puede ser una alternativa real y eficiente para fabricar dispositivos de almacenamiento de energía más ecológicos, logrando baterías que no solo almacenan energía suficiente, sino que soportan hasta 1.000 ciclos de carga y descarga sin perder su funcionalidad.
El reto de sustituir al litio
Actualmente, la gran mayoría de las baterías utilizadas en vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos son de iones de litio. Sin embargo, materiales como el litio, el cobalto y el níquel forman parte de la lista de materias primas críticas de la Unión Europea debido a su escasez y al alto impacto ambiental de su extracción. Ante este panorama, el grupo de la UPV/EHU apuesta por las baterías de iones de sodio, una opción mucho más económica y menos dependiente de reservas minerales limitadas, aunque todavía enfrentan el desafío de mejorar su densidad energética.
Cáscaras de pipas: el mejor residuo para el ánodo
El corazón de esta investigación reside en la fabricación del ánodo, la parte negativa de la batería, utilizando carbón obtenido de biomasa residual recogida en Euskadi. Los investigadores probaron diversos materiales, incluyendo posos de café, tallos de plantas, arbustos de especies invasoras y restos de uva o maíz. Tras comparar los resultados, determinaron que el carbón derivado de las cáscaras de pipas es el que ofrece un rendimiento más competitivo, permitiendo que las cargas se desplacen de manera óptima para generar corriente eléctrica.
Hacia una economía circular y local
Este descubrimiento no solo propone una solución tecnológica, sino que impulsa un modelo de economía circular al convertir desechos orgánicos en materiales de alto valor. Al utilizar residuos locales y seleccionar la química de cátodo más respetuosa con el medio ambiente, el equipo de la UPV/EHU busca que las baterías del futuro sean lo más sostenibles posible desde su origen. Este hallazgo posiciona a la investigación vasca a la vanguardia de la transición energética, ofreciendo alternativas viables para una industria menos contaminante.