Iñigo Lekue se retira del fútbol profesional como un auténtico One Club Man del Athletic. El futbolista de Deusto pondrá fin a su carrera al término de la temporada, después de que la dirección deportiva rojiblanca le haya comunicado que no renovará el contrato que unía a ambas partes. El club ha anunciado este lunes que el jugador colgará las botas tras once temporadas en el primer equipo, 281 partidos y tres títulos.
El adiós de Lekue no es el de un futbolista cualquiera. Es la despedida de un jugador que ha encarnado una forma muy concreta de entender el Athletic Club: desde el compromiso, la discreción y la disponibilidad permanente. Formado en el Danok Bat, pasó después por el Basconia y el Bilbao Athletic, con el que logró el ascenso a Segunda División antes de consolidarse en San Mamés.
Once temporadas y tres títulos de rojiblanco
A falta de tres jornadas para el final de LaLiga, Lekue ha defendido la camiseta rojiblanca en 281 partidos oficiales, 18 de ellos esta temporada. En su trayectoria ha levantado tres títulos con el Athletic: la Copa 2023/24 y las Supercopas de las temporadas 2014/15 y 2019/20.
Su papel ha sido especialmente simbólico en esos tres éxitos. Lekue participó en los partidos decisivos de los únicos tres títulos conquistados por el club en este siglo. Debutó con el primer equipo a los 22 años, a las órdenes de Ernesto Valverde, en el histórico 4-0 al FC Barcelona en la ida de la Supercopa de 2015. Aquel día empezó una historia que ha durado más de una década.
Presente en las noches importantes
En la Supercopa de 2021, disputada bajo la dirección de Marcelino García Toral, Lekue jugó tanto en la semifinal ante el Real Madrid, saldada con victoria rojiblanca por 2-1, como en la final frente al FC Barcelona, resuelta en la prórroga con un 3-2 inolvidable. También tuvo minutos en otro momento histórico: la final de la Copa de 2024 contra el Real Mallorca, en la que disputó la segunda parte de la prórroga.
Ese recorrido explica su lugar dentro de la memoria reciente del Athletic. Lekue no ha sido siempre protagonista de portada, pero ha estado ahí cuando el equipo lo ha necesitado. En la sombra, sin ruido, pero dentro de algunas de las noches más importantes de la historia moderna rojiblanca.
La virtud de estar siempre disponible
La gran cualidad de Iñigo Lekue ha sido la polivalencia. Sin depender de una única virtud diferencial, ha reunido muchas características útiles para cualquier entrenador: dinamismo, velocidad, recorrido, capacidad defensiva, llegada al ataque y adaptación a las dos bandas.
Esa versatilidad le ha permitido actuar en distintas posiciones, tanto en defensa como en ataque. Lekue ha sido titular en 188 partidos y ha salido desde el banquillo en 93 ocasiones, con una media cercana a los 25 encuentros por temporada durante sus once campañas en el primer equipo.
Un futbolista vital en segundo plano
La despedida de Lekue conecta inevitablemente con las palabras de Óscar de Marcos en su propio adiós. El de Laguardia explicó que el Athletic es “la punta de un iceberg inmenso”, donde lo más grande es “justo lo que no se ve”: la lealtad, la fidelidad, el compañerismo, el respeto y el ponerse siempre al servicio del grupo.
Todo eso ha sido también Iñigo Lekue en el Athletic. Un futbolista de vestuario, de club y de equipo. Uno de los capitanes. Un jugador que ha dado antes de pedir, que ha aceptado cada rol y que ha competido sin levantar la voz. Por eso, aunque quizá él no lo reclame, su despedida merece tener altura. Lekue se marcha como llegó: con discreción, con dignidad y con el reconocimiento de quien ha sido mucho más importante de lo que a veces muestran los focos.