Jaime Lafita iniciará una nueva travesía en bicicleta desde Euskadi hasta Andalucía que tendrá lugar del 30 de mayo al 11 de junio. El objetivo principal de este exigente reto es reivindicar la aplicación efectiva de la ley ELA, una normativa aprobada en octubre de 2024 para mejorar las condiciones de vida de las miles de personas afectadas en el país.
Desigualdad territorial en las ayudas
La asociación DalecandELA ha denunciado a través de un comunicado que, en la actualidad, únicamente Bizkaia, Castilla y León, Asturias, Comunidad Valenciana y La Rioja están concediendo los recursos previstos en la legislación. Esta preocupante desigualdad provoca que el acceso a un soporte vital dependa directamente del lugar de residencia del paciente.
En este contexto de disparidad, la organización precisa que mientras unas comunidades ya entregan las prestaciones, otras se limitan a reconocer el Grado III+ de dependencia sin ofrecer un sistema de apoyo real. Incluso advierten de que ciertas regiones ni siquiera han iniciado los trámites administrativos para aplicar este reconocimiento institucional.
Un reto de 930 kilómetros por los afectados
Para combatir esta inacción política, el propio Lafita, enfermo que ya recorrió el Valle de la Muerte de California hace dos años por la misma causa, vuelve a ponerse en marcha. Este nuevo desafío busca presionar a las instituciones competentes para garantizar la equidad de la normativa sanitaria en todo el territorio estatal.
El trayecto abarcará 930 kilómetros de distancia para unir Bilbao y Sevilla, contando con el inestimable apoyo de un gran pelotón de voluntarios. La ruta atravesará decenas de localidades del País Vasco, Castilla y León, Madrid, Extremadura y Andalucía, sirviendo de escenario para importantes encuentros institucionales y científicos relacionados con la patología.
Reivindicaciones más allá de la ley
La marcha ciclista servirá como plataforma para exigir la aplicación inmediata de la legislación vigente y reclamar la transferencia de los protocolos funcionales a las autonomías más rezagadas. Además, los participantes solicitarán el desarrollo urgente de un plan de formación para cuidadores y exigirán una inversión real y sostenida en investigación para avanzar hacia un tratamiento efectivo.