El consejero de Ciencia, Universidades e Innovación, Juan Ignacio Pérez Iglesias, ha asegurado que el Gobierno Vasco «no ha puesto en cuestión en ningún momento» la profesionalidad de los evaluadores de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), si bien ha reconocido que la polémica generada por las bajas calificaciones en diversas materias ha suscitado «un déficit de confianza, fudamentado o no», en el sistema.
Pérez Iglesias, que ha comparecido ante los medios de comunicación tras la reunión semanal del Consejo de Gobierno, se ha referido de esta forma a la polémica en torno a las bajas calificaciones registradas en los exámenes de euskera, física y otras asignaturas en la última Prueba de Acceso a la Universidad.
El consejero ha asegurado que, pese a que en una comparecencia parlamentaria, la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, destacó que un elevado número de ceros en euskera correspondían a exámenes corregidos por un único evaluador, el Gobierno Vasco «no ha puesto en cuestión en ningún momento la profesionalidad de las personas que corrigen». «No ponemos en cuestión la profesionalidad de las personas que corrijan, y esto lo tenemos muy claro», ha asegurado el consejero de Universidades.
RECURSOS PENDIENTES
Pérez Iglesias también se ha referido a los recursos presentados judiciales por alrededor de 40 estudiantes –según datos actualizados a fecha de este pasado lunes– que obtuvieron muy bajas calificaciones en la PAU. En este sentido, el consejero se ha limitado a afirmar que el proceso judicial deberá «seguir su curso» y que «habrá que atenerse a lo que decidan los tribunales».
Además, ha afirmado que será necesario analizar la conveniencia o no de «organizar de otra manera» cuestiones como la configuración de los tribunales evaluadores o el trabajo que realizan los correctores. A este respecto, ha puesto como ejemplo el funcionamiento del sistema en Reino Unido, donde en la corrección de un examen participan varios evaluadores, que analizan y puntúan la prueba por partes.
El consejero ha reconocido que lo ocurrido e torno a esta PAU ha suscitado un «déficit de confianza, fudamentado o no fundamentado». En este sentido, ha recordado que la existencia de diferentes niveles de exigencia entre uno y otro corrector es algo normal y que, al menos hasta ahora, esto no se había considerado como un elemento «deslegitimador» del sistema.