La secretaria general del Sindicato Médico de Euskadi (SME), Mabel Arciniega, ha considerado «lamentable» que organizaciones que «se hacen llamar» sindicatos, «monten un pollo» porque un determinado colectivo, en este caso el de los médicos de Osakidetza, hayan conseguido mejoras «importantes» en sus condiciones laborales.
En una entrevista a Radio Euskadi, Arciniega se ha referido al acuerdo firmado este pasado lunes por Osakidetza y el SME por el que el Departamento de Salud se compromete a aumentar el pago de las guardias médicas hasta un 38% en los próximos dos años y mejorar los descansos entre esos turnos para el personal médico y facultativo, así como reducir la edad máxima para hacer guardias hasta los 50 años, de manera paulatina. Satse, ELA, LAB, UGT y CCOO han mostrado su rechazo a este acuerdo con mejoras para «un único colectivo», porque «se ha negociado a espaldas» de la mesa sectorial y de la mayoría sindical de la entidad. Por ello, ayer abandonaron la mesa sectorial y avanzaron huelgas en otoño en toda Osakidetza.
Arciniega ha considerado «una situación lamentable que organizaciones que se hacen llamar sindicato monten este pollo porque un determinado colectivo, que también somos trabajadores, haya conseguido unas mejoras». En ese sentido, ha precisado que el SME no había firmado con Osakidetza ningún acuerdo, sino que «había una propuesta sobre la mesa, sobre conversaciones y reuniones que habíamos tenido y demandas que habíamos trasladado de los profesionales, que se llevó a la mesa sectorial precisamente para su aprobación», por lo que «se han seguido los trámites normales».
Respecto a las acusaciones de que se ha negociado «en la clandestinidad», ha dicho que es «otra tontería» porque el SME ha ido publicando en su página «las conversaciones que teníamos y lo que decían los profesionales, actuando, como siempre, con total transparencia». «Osakidetza no sabía seguro si lo íbamos a firmar. Nuestra intención era firmarlo, pero también queríamos hacer una apuesta en común con los profesionales», ha aclarado. Además, ha asegurado que es «una cosa normal en Osakidetza«, de forma que cuando Satse y otros sindicatos, ELA o LAB, «tienen problemas con los colectivos a los que representan, los trabajadores tienen sus propias conversaciones y reuniones bilaterales y, a veces, eso se materializa en una propuesta o en un determinado documento que se lleva a la mesa sectorial».
Por ello, ha insistido en que «se ha hecho muchas veces, lo han hecho ellos muchas veces y no ha pasado nada» y ha afirmado que lo que pasa ahora es que, «efectivamente, hay unas mejoras importantes para el colectivo y eso parece que ha molestado». En relación a las críticas por ser un sindicato minoritario, Arciniega ha dicho que eso «tampoco es cierto». «Somos la cuarta fuerza sindical en la mesa sectorial, hay seis sindicatos, y representamos a todas aquellas personas que nos votaron, lo que pasa es que a nosotros solo nos pueden votar los facultativos, que son unos 9.000 personas», ha explicado, para añadir que no son como Satse, «que tiene muchísimas enfermeras, o el resto de sindicatos de clase, que representan a un montón de trabajadores, entre ellos, según lo que dicen, a facultativos también».
En cuanto al planteamiento de huelga después del verano del resto de sindicatos, ha dicho acoger esta posibilidad con «el más absoluto de los respetos». «Ellos verán lo que quieren hacer y los motivos que tienen para ello», ha dicho. En cualquier caso, ha reconocido que la huelga indefinida es un tema «un poco complicado de explicar» porque, por un lado, están las reivindicaciones autonómicas y «cosas que Osakidetza sí que podía hacer por los profesionales» y, por otro parte, están las reivindicaciones estatales, que es el tema del Estatuto Marco.
Mabel Arciniega ha recordado que la huelga «comenzó con un tema de una reivindicación estatal, pero al final, de alguna manera, vehiculizó un malestar que ya había en Osakidetza y se ha mezclado con las reivindicaciones que había aquí». En el ámbito de Euskadi, ha señalado, «todavía tenemos mucho por trabajar, porque nuestro objetivo final, en realidad, es que podamos ser como los demás trabajadores, que podamos hacer las 1.592 horas de la jornada ordinaria anual de Osakidetza y ya está».
En ese sentido, ha censurado al resto de sindicatos que «cuando hablan de que hay que dimensionar la plantilla, como si nos hubieran descubierto de la pólvora», no dicen «qué proponen para, precisamente, dimensionar la plantilla en una época de escasez de profesionales». Arciniega ha considerado «injusto» que los médicos y facultativos tengan que hacer «unas 1.000 horas más de lo que hace un trabajador normal de Osakidetza, obligados y solo de guardias».
Otra cosa, ha apuntado, es el tema de las listas de espera, que es con carácter voluntario». Así, ha señalado la necesidad de incidir en este tema porque un sistema público como Osakidetza «no puede depender de la voluntariedad de sus profesionales para garantizar que a un paciente oncológico lo operen en un mes».»Queremos trabajar sobre ello pero somos conscientes que esto requiere un análisis mucho más profundo del sistema sanitario y un trabajo mucho más concienzudo», ha advertido, para afirmar que en el SME están «contentos con las mejoras pero tenemos que seguir avanzando».
ESTATUTO MARCO
En relación a la huelga contra el Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, ha precisado que se decide por mayoría del Comité de Huelga Nacional, que es una confederación de sindicatos a nivel estatal. Como Sindicato Médico, ha explicado, inicialmente no eran partidarios de una huelga «fraccionada», porque «la gente lo que nos pedía desde el principio era una huelga indefinida».
Tras insistir en que «si el comité decide que hay que hacerlo, hay que hacerlo», ha dicho que cargarán más «las tintas en Madrid en cuanto a movilizaciones porque realmente es al Ministerio a quien le estamos haciendo ahora o le haremos, si es que finalmente se convoca, la huelga indefinida».
Mabel Arciniega ha considerado que el Estatuto Marco «no va a salir» y «lo van a guardar en un cajón», porque, ahora, «a nivel político no interesa y las comunidades están metiendo mucha presión para que eso sea así».
A su entender, «sacar un estatuto que nos afecta a todos sin el consentimiento de los médicos, con la aprobación de sindicatos de clases y sindicatos de enfermería, es muy peligroso».Por otro lado, ha considerado que la huelga de médicos ha tenido tanto «impacto» porque «no somos un colectivo de hacer huelgas y la gente y las propias administraciones no se esperaban esta respuesta». Asimismo, se ha mostrado decepcionada por que en el año que llevan movilizándose los médicos «ningún otro sindicato, aunque sea por solidaridad, ha estado con los facultativos».