Ganar en Vitoria nunca ha sido una cosa normal para el Bilbao Basket. Más bien todo lo contrario. En toda su historia, los hombres de negro solo habían conseguido derrotar dos veces al Baskonia en la capital alavesa. Dos victorias, dos entrenadores y, curiosamente, dos pabellones diferentes. La primera llegó con Txus Vidorreta en Liga Endesa, en el Buesa Arena. La segunda, con Fotis Katsikaris en Euroliga, en el Iradier Arena, hogar provisional baskonista mientras el Buesa estaba en plena ampliación.
Desde este martes hay que añadir un tercer nombre y un tercer escenario a esa pequeña colección de rarezas: Jaume Ponsarnau y Mendizorroza.
Porque el Bilbao Basket conquistó la Euskal Kopa ganando al Baskonia en Vitoria. Y no lo hizo agarrándose al partido, sobreviviendo o encontrando una canasta milagrosa en los últimos segundos. Fue superior. Claramente superior durante muchos minutos. El resultado final incluso terminó maquillando una diferencia que llegó a alcanzar los 21 puntos mediado el último cuarto.
Conviene poner un poco de freno antes de lanzar las campanas al vuelo. Quedan once días para que empiece la temporada y esto sigue siendo pretemporada. El Baskonia, además, llegaba sin Howard, Kurucs ni el recién incorporado Len, aunque recuperaba a Simmons, Sedekerskis y Joksimovic. Bilbao Basket tampoco pudo contar con el lesionado Luke Petrasek.
Pero una cosa es relativizar el resultado y otra muy distinta no valorar lo visto.
Y lo visto en Mendizorroza fue un Bilbao Basket sólido, reconocible y sorprendentemente ensamblado para tratarse de un equipo que ha incorporado cinco caras nuevas este verano.
El primer cuarto ya dejó pistas. Los de Ponsarnau salieron intensos, defendiendo con piernas y atacando con criterio. Frey, Hilliard y Hlinason daban consistencia al equipo y Darling enseñaba sus magníficos fundamentos. El Baskonia utilizó su talento individual para responder y cerró los primeros diez minutos por delante, 22-19.
Hasta ahí llegó su dominio.
Porque el segundo cuarto fue probablemente el mejor Bilbao Basket de toda la pretemporada.
Un parcial de 2-15 cambió el partido. Del 22-19 se pasó al 24-34. Somogyi amenazó desde fuera, algo fundamental para ampliar las posibilidades ofensivas del equipo; Hilliard apareció, Frey imprimió velocidad y Vautier comenzó a enseñar por qué está aquí.
Bilbao Basket anotó 27 puntos en ese segundo cuarto y dejó a un equipo de Euroliga en solo 12.
34-46 al descanso.
Doce arriba en Vitoria.
Y quedaba comprobar qué ocurría cuando el Baskonia regresara del vestuario dispuesto a elevar el nivel físico y apretar el partido.
La respuesta fue todavía mejor.
Parcial de 0-6 para comenzar la segunda mitad y 34-52. Dieciocho puntos de ventaja. El supuesto gigante tenía problemas y el pequeño jugaba sin ningún complejo.
Duarte sostuvo entonces al Baskonia. El dominicano empezó a meter prácticamente todo lo que lanzaba y acabaría siendo el máximo anotador baskonista con 22 puntos. Pero Surne Bilbao tenía muchas más respuestas.
Y esa quizá sea una de las mejores noticias que deja la Euskal Kopa.
Darling castigó desde el triple. Hilliard aportó en los dos lados de la pista. Hlinason volvió a ofrecer consistencia interior. Krampelj sumó energía. Normantas terminaría alcanzando los 13 puntos. Somogyi dio minutos interesantes en la dirección.
Y Vautier apareció.
Precisamente Vautier.
El jugador que hasta ahora parecía ir un paso por detrás en el proceso de adaptación firmó su mejor actuación desde que llegó a Bilbao: 17 puntos, 7 rebotes y 29 de valoración.
No fueron solo los números. Fueron sus lecturas del pick and roll, su capacidad para finalizar, su presencia física y hasta un triple para demostrar que también puede hacer daño alejándose del aro.
Vautier y Darling, con 17 puntos cada uno, pusieron nombres propios a una victoria que, sin embargo, se explica mucho mejor desde el colectivo.
Bilbao Basket llegó al último cuarto 14 arriba, 60-74, y todavía tuvo tiempo de ampliar la diferencia hasta los 21 puntos. El Baskonia consiguió maquillar el marcador en los últimos minutos gracias a Duarte y Stewart, pero para entonces la Euskal Kopa ya tenía dueño.
Y la pretemporada del Bilbao Basket mantiene además un dato impecable: cuatro partidos, cuatro victorias.
No concede puntos para la Liga Endesa. No asegura absolutamente nada dentro de once días. Tampoco convierte de repente al Bilbao Basket en un equipo de Euroliga por haber derrotado a uno.
Pero sí deja señales.
La primera, que el equipo empieza a tener una identidad reconocible. Defender, ayudarse, correr, compartir el balón y jugar sin complejos.
La segunda, que las nuevas piezas comienzan a encajar.
Y la tercera tiene mucho de historia.
Vidorreta ganó al Baskonia en el Buesa Arena. Katsikaris lo hizo en el Iradier Arena. Ahora Ponsarnau lo ha conseguido en Mendizorroza.
Tres entrenadores. Tres pabellones diferentes. Tres victorias en Vitoria.
Ganar allí sigue siendo un rara avis para el Bilbao Basket.
Precisamente por eso, aunque sea septiembre y aunque sea pretemporada, merece la pena disfrutarlo.
Estadísticas:
85 – Kosner Baskonia (22+12+26+25): Baugh (4), Stewart (13), Duarte (22), Frisch (4) y Faried (6) -cinco inicial-, Lawson (7), Simmons (3), Joksimovic (9), Spagnolo (9), Sedekerskis (4) y Nguessan (4).
99 – Surne Bilbao Basket (19+24+21+25): Frey (2) Normantas (13), Hilliard (14), Krampelj (13) y Hlinason (12) -cinco inicial-, Somogyi (6), Duscak (2), Ansorregi (3), Hustak (-), Darling (17), Vautier (17) y Font (-).
Incidencias: Partido correspondiente a la final de la Euskal Kopa, disputado en el Polideportivo de Mendizorroza de Vitoria.