Este 12 de agosto, mientras millones de personas miran al cielo para presenciar el eclipse solar total la NASA ejecutará una ambiciosa misión científica. La agencia aeroespial estadounidense movilizará un avión de investigación a gran altitud y una flotilla de globos científicos con el objetivo de perseguir la sombra de la Luna para estudiar los secretos del Sol y el impacto del oscurecimiento repentino en la Tierra.
Un avión supersónico
El gran protagonista de esta operación será el avión WB-57 de la NASA, que volará a más de 15 kilómetros de altura. Al situarse por encima de las nubes y de la atmósfera inferior, el instrumental del avión podrá capturar longitudes de onda infrarrojas que no son visibles desde el suelo. Equipado en su morro con el sistema de cámaras SAMI (SCIFLI Multispectral Airborne Imager), el avión tomará al menos 20 imágenes por segundo en alta resolución. La ventaja de volar a 740 kilómetros por hora siguiendo la trayectoria del eclipse es que los científicos lograrán prolongar la observación de la corona solar a casi tres minutos, frente a los escasos dos minutos y 18 segundos que durará el fenómeno para los observadores en tierra.
Con estos datos, los expertos de la NASA confían en comprender mejor el viento solar y por qué la corona alcanza temperaturas extremas de casi un millón de grados. «Cada eclipse es diferente. Podríamos ver cosas que no habíamos visto antes», ha destacado Amir Caspi, investigador principal del Southwest Research Institute.
Invasión de globos
El despliegue no se limitará al espacio aéreo superior. A través del Proyecto Nacional de Globos Aerostáticos para el Observatorio del Eclipse, varios equipos de estudiantes universitarios financiados por la NASA lanzarán globos científicos en Islandia y España para evaluar los cambios atmosféricos.
En el caso de España, tres equipos se encargarán de lanzar un total de seis globos equipados con cámaras de 360 grados diseñadas para fotografiar la sombra lunar desde las alturas. Estas sondas también portarán instrumentos específicos para medir los niveles de ozono. En eclipses anteriores se detectó una caída drástica de este gas durante los minutos de oscuridad total, y los científicos quieren comprobar si este fenómeno se repite al ocurrir en una época del año distinta y a una hora más tardía del día.