La Diputación Foral de Bizkaia ha declarado de nuevo la situación de excepcionalidad en su red de acogida de menores migrantes no acompañados para hacer frente al fuerte repunte de llegadas registrado en los meses estivales. Entre el 1 de junio y el 31 de agosto se contabilizaron 224 nuevos ingresos —una media de 2,5 al día—, lo que ha llevado al límite el sistema de protección social del territorio. Actualmente, la institución foral tutela a 594 niños y adolescentes, pese a que la capacidad ordinaria distribuida en sus 17 centros y pisos residenciales es de solo 406 plazas.
Dispositivos de emergencia para evitar la exclusión
El recurso a esta medida jurídica, amparada en el Decreto 131/2008, faculta al Departamento de Acción Social a habilitar recursos de acogimiento residencial de carácter «excepcional, temporal y transitorio» que no están sujetos a la regulación ordinaria. En la práctica, el paraguas de la excepcionalidad permite a la institución activar un dispositivo asistencial de emergencia para ofrecer una solución habitacional de urgencia y evitar que ningún menor quede desatendido en la calle. Bizkaia ya recurrió a este mecanismo extraordinario entre noviembre de 2024 y el pasado 30 de junio, fecha en la que se cerraron las plazas de refuerzo antes del nuevo pico estival.
Exigencia de respuestas estructurales a otras instituciones
Durante la comparecencia, la portavoz foral, Leixuri Arrizabalaga, reivindicó la gestión de la institución asegurando que el territorio está respondiendo «incluso por encima de las responsabilidades que le corresponden». Arrizabalaga enfatizó que el flujo migratorio no constituye un episodio aislado sino «una realidad sostenida en el tiempo» que tensiona de forma continua la red pública. Por ello, instó al resto de administraciones a asumir su cuota de responsabilidad y aportar respuestas estructurales, estables y coordinadas para garantizar una atención digna a la infancia en situación de desprotección.