Luis de la Fuente ha pasado prácticamente por todas las habitaciones de la casa rojiblanca. Fue el niño que viajaba desde Haro para ver al Athletic Club en San Mamés, el adolescente que llegó a Lezama con 15 años, futbolista del primer equipo, campeón, entrenador de cantera y delegado. Décadas después, convertido en campeón del mundo, vuelve a mirar hacia atrás para explicar cuánto de aquel Athletic sigue presente en su manera de entender el fútbol. Lo hace como primer protagonista de Athletic Talks, el nuevo videopodcast de Athletic Play, en una conversación junto a Galder Reguera y Cris García que va bastante más allá de un simple repaso a su trayectoria profesional.
De la Fuente habla de familia, formación, respeto, vestuario, de Txetxu Rojo, de Javier Clemente y de una forma de vivir Lezama que considera decisiva para entender quién es hoy.
De Haro a Lezama con 15 años
La relación de Luis de la Fuente con el Athletic había comenzado mucho antes de que se pusiera por primera vez la camiseta rojiblanca. Su padre, bilbaíno y socio del club, llevaba a Luis y a sus hermanos a San Mamés. De hecho, recuerda perfectamente el primer partido que presenció en La Catedral: un Athletic-Granada desde la tribuna Este del viejo San Mamés.
Por entonces el fútbol era para él una diversión. Jugaba en las calles de Haro y cuenta que hasta los 15 años prácticamente aprendió de manera autodidacta, sin entrenador. Entonces apareció la oportunidad del Athletic. Le vieron jugar, realizó una prueba en Lezama y el club decidió incorporarle a su cantera. El sueño, sin embargo, también tenía un precio. Significaba abandonar su casa, a una familia muy unida y a sus amigos. De la Fuente recuerda especialmente el momento en el que, durante el viaje de regreso a Haro, comenzó a ser consciente de lo que estaba a punto de ocurrir.
«Me acuerdo del viaje de vuelta llorando».
Después llegaría una progresión rapidísima. Debutó en Copa con el Athletic con 18 años y con 19 ya había alcanzado la Primera División.
🎙️ #AthleticTalks I Ep. 1: Luis de la Fuente
🆕 Nuevo videopodcast de #AthleticPlay en el que futbolistas y técnicos del presente y pasado rojiblanco y reconocidos athleticzales de otros ámbitos repasarán su relación con el Club.
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— Athletic Club (@AthleticClub) September 3, 2026
La lección de su madre cuando ya era futbolista del Athletic
Una de las anécdotas que mejor retratan al actual campeón del mundo no sucedió sobre un terreno de juego.
De la Fuente había llegado muy joven al fútbol profesional y, como él mismo relata, decidió comprarse un buen coche. Con él regresó un día a las fiestas de Haro.
Su madre le vio llegar y rápidamente se encargó de recordarle que, por mucho que ya jugara en el Athletic, en casa seguía siendo exactamente el mismo.
El mensaje fue suficiente. De la Fuente entendió la lección, guardó el coche y continuó disfrutando de las fiestas del pueblo como siempre.
Una historia que utiliza para explicar los principios recibidos en su familia y que después encontró reforzados en Lezama.
«Siempre me he considerado más un formador que un entrenador».
Para De la Fuente, antes del futbolista está la persona. Una idea que relaciona directamente con los entrenadores y referentes que encontró durante sus años de formación en el Athletic.
Txetxu Rojo: de ídolo a compañero de vestuario
Entre todos aquellos nombres hay uno especialmente importante: Txetxu Rojo.
Rojo era el gran ídolo del niño que acudía a San Mamés. Años después, el fútbol permitió a De la Fuente algo que entonces parecía imposible: compartir vestuario con él durante más de dos temporadas.
«Txetxu para mí fue un padre. Me atendió, me cuidó, me orientó, me protegió».
También aparecen en sus recuerdos Piru Gainza, Iñaki Sáez o Javier Clemente. De Sáez habla como su «padre futbolístico», mientras que Clemente fue el entrenador que tomó una decisión fundamental en su carrera.
De la Fuente había llegado a Lezama como extremo izquierdo y destacaba por su capacidad goleadora. Clemente decidió reconvertirle en lateral.
Lejos de interpretar aquel cambio como un problema, trató de aprender las exigencias de su nueva posición y seguir trabajando. Una filosofía que continúa defendiendo décadas después.
El particular ‘recovery’ del Athletic campeón
El viaje por la memoria alcanza también al Athletic campeón de los años 80, el equipo que conquistó dos Ligas consecutivas y la Copa.
De la Fuente recuerda un vestuario con unas jerarquías mucho más marcadas que las actuales. Los jóvenes respetaban el espacio de los veteranos y conceptos como disciplina, rigor y respeto formaban parte de unas normas no escritas.
Pero había otro ingrediente fundamental: la convivencia.
Después de los entrenamientos en Lezama los futbolistas acostumbraban a quedarse juntos. Había tortillas, pimientos, comida y largas conversaciones. Una especie de ‘recovery’ muy diferente al que realizan los jugadores profesionales en la actualidad.
Más allá de la alimentación, para De la Fuente lo verdaderamente importante era lo que se construía alrededor de aquellas reuniones.
«Éramos mucho más que compañeros, éramos amigos».
El técnico considera que aquella unión fue una de las claves de la fortaleza de ese equipo. Las individualidades podían ayudar, pero los grandes objetivos los alcanzaba el grupo.
De hecho, cuando mira hacia aquella época, el componente humano aparece incluso por encima de los títulos.
El Lezama sin distancias entre cantera y primer equipo
De la Fuente recuerda también unas instalaciones de Lezama en las que la relación entre la cantera y el primer equipo era constante.
Los jóvenes subían habitualmente a entrenarse con los profesionales, coincidían con ellos por las instalaciones y existía una proximidad que facilitaba enormemente la llegada al primer equipo.
Los veteranos conocían, además, el camino que estaban recorriendo los canteranos porque muchos habían pasado anteriormente por exactamente las mismas etapas.
De la Fuente considera que esa continuidad sigue explicando una de las particularidades del Athletic.
Las metodologías de entrenamiento se han globalizado y los clubes trabajan cada vez de una forma más parecida. Pero resulta mucho más difícil reproducir un vestuario formado en buena medida por jugadores que han crecido juntos y conocen desde niños lo que significan Lezama, San Mamés y la camiseta rojiblanca.
Para él, ahí continúa estando una de las grandes fortalezas del club.
La Gabarra de 1983, sin redes sociales ni nada preparado
La conversación en Athletic Talks también lleva inevitablemente a la Gabarra.
De la Fuente no pudo estar en la celebración de 2024 porque se encontraba fuera por compromisos profesionales, pero las imágenes le hicieron viajar inmediatamente hasta 1983.
Entonces el contexto era radicalmente diferente.
El Athletic conquistó aquella Liga en Las Palmas y el equipo incluso tuvo que pasar allí la noche antes de regresar. No existían redes sociales, teléfonos móviles ni la capacidad actual para organizar una celebración multitudinaria en apenas unas horas.
Y, sin embargo, cuando llegaron a casa, Bizkaia estaba en la calle.
De la Fuente recuerda aquella movilización como algo prácticamente espontáneo. Y la fiesta no terminó con la navegación por la Ría: durante los días posteriores hubo comidas, cenas, homenajes y hasta recorridos por diferentes localidades vizcaínas con los jugadores viajando en la caja de un camión.
Otro fútbol y otra época, pero un sentimiento que reconoce perfectamente en las imágenes de la última Gabarra.
La herencia del Athletic que sigue acompañando a De la Fuente
Hay una idea que aparece constantemente durante la conversación: la herencia.
La que De la Fuente recibió primero de su familia y después encontró reforzada durante sus años en el Athletic.
Una herencia que no limita a los futbolistas. Habla de generaciones de abuelos, padres, hijos, entrenadores, trabajadores y aficionados que transmiten a los siguientes lo que significa formar parte del club.
Por eso, después de haber sido futbolista, entrenador, delegado y de haber alcanzado la cima del fútbol internacional, cuando Luis de la Fuente vuelve a San Mamés continúa recurriendo a conceptos muy parecidos a los que aprendió cuando llegó a Lezama con 15 años.
Familia, respeto, amistad, formación y pertenencia.
El primer episodio de Athletic Talks termina siendo así mucho más que un recorrido por el currículum de Luis de la Fuente. Es también el retrato del Athletic en el que creció y de todo aquello que, más de cuatro décadas después, todavía lleva consigo.